Prometedoras noticias para «Venganza»

Todavía es pronto para cantar victoria, pero en los últimos días he intercambiado unos interesantes emails con Amazon. Han preselecconado «Venganza», según sus criterios de calidad, para participar en promociones organizadas por ellos. Esto significa que les interesa incluirla en Kindle Flash y otras promociones de venta con descuento y publicidad de Amazon, lo que debería traducirse en una mayor visibilidad para la novela y mi propia persona.

De momento yo he dado mi aprobación y Amazon me ha comunicado que han recibido dicha aprobación. Ahora, a cruzar los dedos para estar en la selección final.

Para quien no la conozca, he aquí «Venganza»: http://www.amazon.es/Venganza-Jorge-Urreta-ebook/dp/B0146ECDW8

También «¿Quién dijo miedo?» ha recibido una buena noticia en forma de reseña en el portal literario «De lectura obligada». Como siempre, esta y otras reseñas aquí mismo en la sección Opiniones de «¿Quién dijo miedo?»

Por qué es importante dejar que otros corrijan tus textos

Antes de empezar quiero que conste que esto no lo dice alguien que trabaje corrigiendo textos y no voy a dar publicidad a ninguna empresa ni particular que se dedique a estos menesteres.

La corrección, tanto ortográfica como de estilo, de nuestras novelas es algo que, al menos al comienzo de nuestras carreras, los escritores tendemos a pensar que es algo que podemos acometer sin tener que recurrir a personas externas. Puede que sí, pero generalmente la respuesta es no.

Y no porque escribas mal o no seas organizado. En la mayoría de casos necesitarás un corrector -y no hablo del de Word- porque no eres objetivo con tu texto y porque al leerlo en muchas ocasiones leerás lo que piensas que escribiste y no lo que en realidad plasmaste finalmente en el papel o el documento. Estarás convencido de que escribiste «Carlos inició una conversación» y no verás que se te coló una tilde y tu «inició» acabó siendo «inicio». Y, por descontado, Word lo considerará correcto. Tú podrás leerlo cien veces y cien veces lo verás como crees que está y no como es realmente.

Y por otro lado si te pasa como a una inmensa mayoría de nosotros y no vives de lo que escribes, el tiempo que tengas para corregir manuscritos vendrá limitado por el que tu trabajo diario y «serio» te deje. Esto es un hecho probado: si crees que no tienes tiempo y pese a todo te empeñas en ser tu propio corrector, más rápido irás y más tenderás a no ver esos fallos como el que comentaba antes.

Ya oigo a los que argumentarán: «No puedo hacerlo. Es caro y tengo poco dinero/estoy en paro». Una cosa no impide la otra. Una corrección te la puede hacer un profesional -que en muchos casos es la mejor opción- o te la puedes apañar con un grupo de amigos o «lectores cero» de confianza. Si no crees que un amigo tuyo pueda corregirte un texto, junta a varios y entre todos seguramente vean mucho más que tú. Y si tienes la posibilidad de acudir a un profesional de confianza, no lo dudes. Puede ser un dinero bien invertido. En todos los casos obtendrás un manuscrito mucho mejor que el que presentarías si tú mismo te ocuparas de todo, y eso te dará muchas más posibilidades de que esa obra se convierta en una realidad en el futuro. En una época en que las editoriales reciben al mes cientos de manuscritos no deseados, sino miles, la más mínima incorrección se puede convertir en motivo de rechazo rápido. La mayoría no te descartarán al primer fallo tonto, pero no tardarán mucho más en hacerlo.

Y a partir de ahí, suerte a todos.

P. D. : Algunos en el pasado ya me habéis pedido que sea vuestro lector cero y similar, y nada me gustaría más que poder hacerlo, pero soy de los de trabajo de oficina de 8 horas + trabajo literario en casa, y bastante tengo con atender lo mío. Gracias de todos modos por la confianza.