¿Maravillas? de la autoedición

Supongo que de la misma manera que yo, muchos de los que también os dediquéis a la escritura, a uno u otro nivel, habréis recibido en los últimos días un correo con un artículo en el que se nos habla de las ventajas de la autoedición, remitido (como no podía ser de otra manera) por una persona que trabaja en una «editorial» de autoedición. No creo que haga falta explicar por qué pongo la palabra editorial entre comillas.

El 27 de enero de 2009 el New York Times, en un artículo titulado “Prosperan las empresas de autopublicación” descubre que “casi todas las editoriales de Nueva York están despidiendo editores y haciendo economías. Las librerías pequeñas están cerrando, mientras que las grandes cadenas despiden personal o exploran declararse en bancarrota. Al mismo tiempo, hay un segmento de la industria que en realidad prospera gracias al sueño de los aspirantes a autores de ver su obra entre la tapa y la contratapa de un libro, por lo que las compañías que cobran por publicar están creciendo rápidamente en momentos en que las editoras tradicionales pierden terreno.”


“Mientras que las editoriales tradicionales recortan las listas de sus publicaciones y se dedican cada vez más a los best sellers, las compañías de autopublicación multiplican sus títulos…


“En el 2008, Author Solutions, que tiene su sede en Bloomington, Ind. y maneja iUniverse y otras editoras que publican por encargo, entre ellas AuthorHouse y Wordclay, editó 13,000 títulos, un 12% más que el año anterior…


“Este mes, la compañía, que es propiedad de Bertram Capital, compró xLibris, una empresa rival, con el fin de expandir su perfil en un mercado de rápido crecimiento. La compañía combinada se encargó de 19,000 títulos en el 2008, casi seis veces más que los publicados el año pasado por Random House, la empresa editorial que más libros que no son de ficción publica en el mundo…


“En el 2008, en Estados Unidos se publicaron o distribuyeron 480,000 libros, mientras que en el 2007 esta cifra fue de 375,000, según Bowker, una empresa que analiza el desempeño de la industria. La compañía atribuyó una parte muy significativa de ese crecimiento al incremento de los libros publicados por encargo…


“Incluso cuando uno se encuentra cenando en una fiesta y pregunta cuántas personas desean escribir un libro, la respuesta de todos es: «Tengo uno o dos libros dándome vueltas en la cabeza», dijo Kevin Weiss, director ejecutivo de Author Solutions. «No parece que vaya a disminuir el número de personas interesadas en escribir»…


“La tendencia la impulsan también los profesionales que quieren utilizar un libro como tarjeta de presentación perfeccionada, así como la gente que crea libros para regalar a familiares y amigos…


”«Antes constituían una elite de pocos», dijo Eileen Gittns, directora ejecutiva de Blurb, una compañía que publica por encargo, cuyos ingresos crecieron desde $1 millón hasta $30 millones en solo un par de años, la cual publicó más de 300,000 título el año pasado. Muchos de esos libros tenían un carácter personal y solo los autores los compraban. «Ahora cualquiera puede confeccionar un libro cuya factura no se diferencia de los que uno compra en librerías»…


“…en una época en la que cualquiera puede crear un blog o poner sus reflexiones en Facebook o MySpace, la gente parece seguir prefiriendo la validación tangible un libro impreso…


“…la tecnología ha facilitado que los aspirantes a autores publiquen sin que les cueste mucho. Ya pasaron los días cuando la autopublicación significaba pagar a un impresor para que produjera cientos de ejemplares que acababan languideciendo en un garaje…


“Para algunos autores, el atractivo de la autopublicación es que pueden situar sus libros en el mercado mucho más rápido que si lo hicieran a través de las editoriales tradicionales…


“Por supuesto, los autores que toman este camino también se privan de otras ventajas. No sólo no reciben pagos adelantados, sino que incluso suelen pagar de su propio bolsillo por servicios antes de haber visto un solo centavo. Tampoco cuentan con la experiencia en mercadotecnia de las casas editoras tradicionales, sin contar con que tienen acceso limitado a las redes de distribución de las grandes editoriales…


“Durante un período de declive económico, los libros diseñados para un segmento estrecho de lectores pueden lograr más que los títulos de editoriales tradicionales que dependen de un atractivo más general…


”«A gran parte del contenido de este nicho les va muy bien en comparación con el resto de la economía, debido a que es muy útil para aquellos que tienen una necesidad muy específica», dijo Aaron Martin, director de autopublicaciones y ediciones por encargo en Amazon…


“Para muchos autores que se autopublican el nicho es demasiado pequeño. Weiss, de Author Solutions, estima que el número promedio de ejemplares que se venden de los títulos publicados por uno de sus sellos editoriales es de unos 150…


“No obstante, el sueño de muchos autores que se autopublican es ser descubierto por una casa editora tradicional, algo que ocasionalmente ocurre…


“Cuando Lisa Genova, una ex consultante de compañías farmacéuticas, escribió su primera novela, Still Alice, la historia de una mujer enferma de Alzheimer, fue ignorada o rechazada por unos cien agentes literarios…


«Genova pagó $450 a iUniverse para que le publicaran el libro y vendió ejemplares en librerías independientes. Un autor que la conocía descubrió el libro y puso a Genova en contacto con un agente, gracias a lo cual vendió Still Alice a Pocket Books, un sello editorial de Simon and Schuster, que le pagó por adelantado una cifra de seis dígitos y que este mes puso en librerías una nueva edición de la obra. Hizo su debut en la lista de best sellers de ficción en rústica que aparece los domingos en el New York Times, en la cual ocupó el quinto lugar…


“Genova comparó su experiencia con la de las bandas y directores jóvenes que utilizan MySpace o YouTube para atraer seguidores. «Es muy duro abrirse camino dentro del modelo tradicional de hacer las cosas», dijo…


“Louise Burke, editora de Pocket Books, dijo que las editoriales están a la caza de nuevos materiales revisando los comentarios de lectores sobre libros autopublicados que se venden en línea. La autopublicación, afirmó, «ha dejado de ser una mala palabra»…


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Comentario de un lector: “Son muchos los que consideran erróneamente que el único motivo de autopublicarse es obtener ganancias. Para muchos escritores crear una obra y compartirla constituye una recompensa en sí misma” (Todd Burlington, VT)


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En el mencionado artículo, principalmente se nos habla de lo bien que puede resultar una obra autoeditada, de cara a ser «descubierto» por las grandes multinacionales de la palabra escrita y, como no, se nos muestra el caso de una escritora norteamericana que acabó «montada en el dólar» de esa manera. Pues bien, pasemos a analizar el artículo y, sobre todo, las «joyitas» que va dejando caer poco a poco:

1) Habla de editoriales que han publicado 13.000 títulos en 2008, mientras que más abajo, reconoce que la media de ejemplares vendidos de libros autoeditados es de 150 por título. ¿No basta eso para ver definitivamente que el beneficio de la autoedición ha sido, es, y seguirá siendo de la editorial? Pongamos un ejemplo simple: 13.000 títulos multiplicados por 150 ejemplares son 1.950.000 libros vendidos por una única editorial. Supongamos un precio de $20 y que, como es autoedición, el escritor pudiera llegar a llevarse hasta el 70% del precio de portada (aunque no siempre es así). Estamos hablando de $6 por ejemplar vendido para la editorial, es decir, de un total de (agarraos a la silla) $11.700.000 por año para la «editorial». Con semejantes cifras, ¿quién se va a preocupar de la calidad de los libros, sabiendo que a poco que se vendan, se forran sin preocupación?. Y no olvidemos otro detalle: además de las ventas, la editorial previamente ha cobrado al autor, y siempre se le cobra más de lo que realmente va a costar la edición del libro. Beneficio seguro, y en muchos casos, autor contento, al tener su obra en tapa dura.

2) Volviendo al caso que usa de ejemplo, el de Lisa Genova, se menciona que las editoriales grandes parecen estar haciendo caso a los libros autoeditados, por si encerrasen pequeñas joyas no descubiertas. Suponiendo que eso fuera así (lo siento, pero dudo mucho que un gran editor o agente literario compre muchos libros autoeditados), parece que el autor del artículo ha olvidado mencionar que está hablando de Estados Unidos, donde, como menciona al principio, se publicaron o distribuyeron 480.000 títulos en 2008. Con que sólo un 1% de los autores (suponiendo un autor distinto por cada título) fuera «descubierto», estaríamos hablando de 4800 descubrimientos, que suponen un 6,4% de los 75.000 títulos que se estima se publican de media al año en España. Lo siento, pero aparte de que no son extrapolables a España las cifras de un país con 250.000.000 de habitantes, ni siquiera me creo que un 1% de escritores autoeditados (en Estados Unidos o España) pudieran ser descubiertos al año. Muchos de los que hemos enviado alguna vez un texto a una editorial o agencia literaria sabemos bien que una de las respuestas estándar es «Lo sentimos, pero tenemos todo cubierto con los autores que ahora llevamos». ¿De verdad alguien pretende hacernos creer que esos mismos editores o agentes recorren páginas como las de Lulu o Bubok en busca de joyas autoeditadas? Anda ya…

3) Todos los que hayáis seguido este blog sabéis lo que opino de la autoedición y la coedición. Si de verdad os sobra el dinero y vuestra idea no es la de vender vuestros libros como lo hacen los Pérez-Reverte, Mendoza, King, Larsson (QEPD), etc., no me opongo a que os autoeditéis, siempre siendo conscientes de lo que implica, pero no esperéis que la obra llegue a más que vuestros amigos y familiares, y tal vez vez algún internauta despistado, en el caso de que la anunciéis en un foro. Aquellos a los que os estén llegando los cantos de sirena de articulistas como quien escribió este tratado sobre la autoedición, o los publicistas de Lulu o Bubok, pensadlo dos veces. Es mejor esperar y, si la obra lo vale, publicar en una editorial tradicional, aunque sea pequeña y poco conocida, que autoeditar. Pensad en otra cosa: si vuestro objetivo es vender libros (tan válido como cualquier otro), ¿de verdad pensáis que la mayoría de lectores de este país van a acudir a una librería online? La mayor parte de la gente que compra libros, sigue prefiriendo pasear por los pasillos de una librería, auque sea la de un gran centro comercial, y palpar los libros. A otros les da miedo comprar en Internet y dar los datos de la tarjeta de crédito o la cuenta bancaria, y a otros, simplemente les da pereza o no saben cómo hacerlo.

Y para los que queráis compartir vuestros textos con todo el mundo, aparte de ventas, ediciones y demás, existen blogs, redes sociales, páginas de escritores y miles de opciones por las que no hay que pagar absolutamente nada. La autoedición, y la publicidad que sobre ella se hace, por regla general, no es más que un cúmulo de cantos de sirena y cifras que, por muy grandes que sean, sólo benefician al editor. Que una editorial metida en estas prácticas venda 300.000 libros en un año sólo me dice que la autoedición es un gran negocio para el editor, pero no dice nada ni a favor ni en contra de los autores, que, en definitiva, deberían ser lo más importante. El activo más importante de una editorial lo conforman sus autores, sin los cuales no hay libros que vender, ni calidad que publicitar.

Hola, soy Jorge, feliz Navidad…

Como ya se acercan esas fechas tan entrañables, he decidido pasar a felicitar a todos mis queridos lectores y de paso, contaros en qué ando metido últimamente.

Para empezar, la semana pasada presenté un relato a un premio literario, cuyo nombre me voy a guardar para mí. No es que quiera hacerme el interesante, pero sé que una persona que lee este blog forma parte del jurado de dicho premio, por lo que no quiero influir en su decisión. El premio utiliza el habitual sistema de seudónimo y plica, pero la persona a la que me refiero conoce mi estilo lo suficiente como para poder identificar mi relato. Si tengo que ganar, bienvenido sea el premio, pero por mis méritos y no por mis amigos o conocidos.

Por otra parte, tengo muy avanzada ya la novela corta que la agencia Sandra Bruna me aconsejó extender. Después de dejarla olvidada un tiempo mientras dejaba que llegara la inspiración, emprendí la labor hace cerca de un mes. Como deseaba, he logrado evitar que la «ampliación» se limitara a meter paja y epítetos innecesarios, y he desarrollado una trama, que comienza justo donde terminaba la novela corta, que da para mucho más de lo que inicialmente esperaba, así que estoy muy contento. La primera parte, lo que hasta ahora era todo lo que había, es del género negro, con muchos elementos de intriga y suspense, mientras que la segunda parte es una novela policíaca en toda regla. Parece que le estoy cogiendo gusto a ese género, ya que se trata de mi segunda incursión en el mismo en poco más de un año, después de haber terminado un mamotreto (aún por corregir) de 600 páginas en julio de 2007.

La novela quedará finalizada en breve, ya que hoy mismo inicio mi periodo vacacional navideño, que, debido a que me quedaban días de vacaciones que de otro modo iba a perder, no vuelvo a trabajar hasta el martes 13 de enero. Sí, sé lo del martes y 13, pero no creo ni en eso, ni en los gatos negros, ni en lo de las escaleras. Cuando termine la novela, dejaré pasar el tiempo habitual de reposo antes de hacer las correcciones y volveré a enviarla a Sandra Bruna, confiando en que en esta ocasión la vean más vendible. De todos modos, incluso en el caso de que no la cogieran, estoy quedando verdaderamente contento con el resultado y yo mismo me estoy llevando más de una sorpresa.

En fin, como decía antes, feliz Navidad a todos, y suerte para los que (como yo y otros ilusos) se jueguen los cuartos en el sorteo de Loteria de Navidad del lunes.

Un inciso gracioso

Sólo unas líneas para contaros algo que me ha pasado hoy, y que es cuanto menos gracioso. Supongo que recordais la editorial de la que hablé ayer, esa que me pidió una fotocopia del DNI cuando lo único que tenían que hacer era valorar un manuscrito.

Pues bien, siguen sin responderme y dudo que lo hagan, pero no han perdido el tiempo para agregarme a su lista de anuncios, puesto que hoy mismo me ha llegado un correo suyo, en el cual anuncian la presentación de su última novedad. Para más burla si cabe, el correo viene de la dirección desde la que se pusieron en contacto conmigo la semana pasada. Como dijo aquel político: «manda huevos».

Algún día tendría que hablar sobre esas editoriales que no se molestan en responder emails, cuando alguien les manda una propuesta editorial o les pregunta por su disposición a recibirlas, pero que te agregan a su lista de novedades. Sencillamente, a veces uno siente vergüenza ajena.

Peligros del mundo editorial: El DNI

Hace una semana, más o menos, me puse en contacto con una editorial que está cerca de mi casa. La conozco desde hace unos años, pero no tenía referencias de ellos y no les había mandado nada. Volví a ver su web por pura casualidad, navegando desde la web del gremio de editores de Euskadi, y decidí que tal vez podría enviarles algo. De hecho, tengo un libro que editaron hace años, una novela poco conocida que me gustó mucho. Para los impacientes que queráis saber de qué libro se trata, la novela se llama «La trama Fibonacci» (los que hayáis pasado por la facultad de informática, como un servidor, o sepáis de matemáticas, seguramente habéis esbozado una sonrisa) y es de Karmelo Gañán, un escritor paisano mío. Que yo sepa, la novela está descatalogada desde hace tiempo. Bueno, no voy a decir el nombre de la editorial, pero el que investigue un poco lo averiguará.

El caso es que eché mano del resumen de una de mis novelas y se lo envié por email, junto con mi curriculum literario. Sorprendentemente, recibí una respuesta en una media hora, aunque lo más sorprendente no fue la rapidez de la respuesta, sino su contenido.

Me decían que no aceptan envíos por email, sólo impresos. Hasta ahí, nada fuera de lo normal y que no haya visto en otras ocasiones, aunque cada vez son menos las editoriales que se niegan a aceptar envíos por email. Lo extraño era que, según palabras suyas, «para el registro y la posterior valoración del escrito» necesitaban, entre otras cosas, una fotocopia de mi DNI.

Luego también pedían copia escrita y copia en CD o DVD del manuscrito (¿qué diferencia hay entre que te envíen un manuscrito por email o un CD por correo?), pero lo que más «extraño» me pareció fue lo del DNI, aparte de la palabra «registro», que me mosqueaba mucho.

Inmediatamente, remití un nuevo correo a la editorial, preguntando, siempre con la mayor corrección y educación, para qué necesitaban mi DNI para valorar un manuscrito. Aún estoy esperando la respuesta, después de más de una semana. Muy significativo me parece el hecho de que pasaran de responder en media hora a no hacerme ni caso en más de una semana.

Bien, todo esto me lleva a hablar del DNI, y de los que piden fotocopias del mismo. Por lo general, la fotocopia del DNI suele ser un requisito de muchos premios literarios, para los que deberá incluirse en la plica. Que alguien quiera presentarse a un premio que exija el DNI debería depender de su propia opinión sobre el mismo, aunque más importante (creo yo) es tener en cuenta el prestigio que tenga. Pero nunca se sabe, se han visto casos de miembros del jurado de algunos premios que han tratado de robar el manuscrito de alguno de los no premiados.

Pero, como regla general, y espero que me permitáis afirmar esto de forma categórica, ninguna editorial o agencia literaria necesita el DNI de un autor para valorar la idoneidad de un manuscrito. Y quien diga lo contrario, miente. Así de claro.

¿Cuál es el peligro del DNI? Pues que algún aprovechado podría utilizar la mencionada fotocopia del DNI hacer que parezca que has llegado a un acuerdo de edición o representación con él. Es un caso extremo, no lo voy a negar, pero hay muchos aprovechados con pocos escrúpulos, y muchos que parece que nos toman por tontos.

Yo no espero respuesta de la editorial que menciono, y si leen este blog, todavía menos ahora, pero sigo pensando lo mismo: ¿quién necesita mi DNI para valorar si va a publicar mi libro o no? Y por supuesto, el mutismo no anima a la confianza.

Por otro lado, quiero adelantaros una cosilla que me ha pasado hoy, aunque no quiero que lancéis las campanas al vuelo, puesto que todavía no es nada: hoy a la hora de comer, he recibido la llamada telefónica de un editor.

Se trata del editor de una pequeña, aunque prestigiosa, editorial de Bilbao, a quien envié el resumen de una novela la semana pasada. Quiere que nos veamos en persona, para hablar y que le pase una copia impresa del manuscrito, para que lo puedan valorar. Como he dicho, no es nada, pero no está nada mal que un editor se tome la molestia de llamarte por teléfono. Y si no publico, al menos me servirá para hacer contactos, que tampoco están de más.

Pues bien, eso es todo de momento. A ver si en el futuro tengo más noticias positivas.

Coedición de nuevo: la paciencia tiene su recompensa

Cualquier día voy a tener que cambiar el título de este blog por «plataforma anti coedición» o algo así.

Bromas aparte, el lunes, mientras ojeaba entre los libros de la librería de El Corte Inglés de Bilbao, de la cual soy asiduo visitante, me fijé en un par de detalles que me hicieron reafirmarme en mi convicción de que la coedición no compensa.

Los visitantes habituales de este blog, recordaréis que hace poco os hable de la primera novela de la escritora Montse de Paz, conocida por muchos en el foro de bibiliotecasvirtuales.com como Elisabet. Pues bien, resumiendo mucho la historia (quien quiera conocerla al detalle puede visitar el blog de la autora, situado entre mis enlaces) Montse firmó hace año y medio (más o menos) contrato con la agencia litreraria Sandra Bruna y, el pasado mes de septiembre, su novela vio la luz de la mano de la editorial Espasa, de gran solera en el mundo literario español.

Pues bien, la diferencia entre editar de esta manera y hacerlo por el sistema de coedición, en muchos casos llevado por la impaciencia, es poco menos que abismal en muchas ocasiones. No voy a negar que Espasa es una editorial de difícil acceso para quien no tenga por lo menos agente literario, pero hay cosas que son evidentes.

La diferencias entre los dos modos de edición se ven ya simplemente en cómo están situados los libros en la librería. En el caso de Montse, su «Estirpe salvaje» (al menos en Bilbao) está situado en una mesa, estratégicamente colocada en el centro del establecimiento, en la que colocan las novedades de literatura juvenil. Junto a unos cuantos ejemplares de la novela, está situada la novelización de «Camp rock», telefilme juvenil de Disney de reciente estreno, con lo que ya sólo por inercia, cualquier adolescente que vaya a por la «novelita» de Disney, acabará topándose, como quien no quiere la cosa, con la primera novela de Montse. En una carrera, la colocación es primordial, y detallitos tan «tontos» como éste son los que marcan la diferencia. Además, está también situado en una de las esquinas de la mesa, con lo que verlo resulta ligeramente más fácil.

En la otra cara de la moneda, está la coedición. El lunes, por primera vez desde que visito la mencionada librería (y han pasado años ya), vi un libro de la infame editorial Entrelíneas, tan amada (y más odiada) entre los escritores noveles de este país. Pues bien, el libro en cuestión estaba colocado en una estantería de la sección de ciencia ficción, escondido entre multitud de libros que el común de los mortales, por desconocimiento o considerar poco atractivos, jamás mirará. Y por si eso fuera poco, estaba casi a la altura del suelo, con lo que muchos, sólo por no agacharse, ni se molestarán. No voy a entrar ahora en la discusión sobre si la ciencia ficción está bien o mal tratada en España (yo mismo tengo escritas dos novelas de dicho género y no sé qué hacer con ellas), sino que me centraré en la calidad de edición y distribución. Para que sea más sencillo, voy a hacer una lista de diferencias entre los dos libros que menciono. Como no recuerdo el nombre del de Entrelíneas (no pensaba comprarlo y mi cerebro es muy selectivo), me limitaré a refrirme a ambos por el nombre de sus respectivas editoriales:

EDITORIALSITUACIÓN EN LA TIENDACALIDADEJEMPLARESVECINOS
Espasa Mesa en el centroTapa dura8Un libro editado bajo el sello de Disney
EntrelíneasEstantería apartada, casi a la altura del sueloTapa blanda1Libros de ciencia ficción de editoriales pequeñas

Las diferencias son claras y evidentes, pero además, me llevan a plantearme una nueva pregunta: ¿en qué invierten realmente en Entrelíneas el dinero que cobran?

En mi caso, por una tirada de 300 ejemplares de un libro de una 350 páginas, me hicieron un presupuesto de algo más de 4000 euros (no lo tengo ahora delante, así que hablo de memoria). Si por 4000 y pico euros (que no es una tontería y no lo gano ni en tres meses) todo lo que voy a conseguir es que en la librería sólo haya un ejemplar y éste se encuentre donde nadie lo ve, me parece un atraco a mano armada. Las cosas como son, la coedición no se sustenta por la venta de libros, sino por la contratación de obras. Una vez que los x ejemplares de la novela están impresos y encuadernados, a la editorial le da igual si se vende o si es un fracaso. No negaré que las grandes editoriales (y no creo que Espasa sea una excepción) pagan porque sus libros tengan un mejor lugar en la librería, pero ¿acaso eso no forma parte de lo que hay que gastar en promoción? Promoción es todo, desde regalar un marcador de páginas a quien compra un ejemplar de una novela, hasta pagar para que tu novela destaque en la estantería de novedades. Y añadiría algo más: ¿cuantas editoriales pequeñas y serias no sacarán ni 2000 euros en beneficios de sus novelas? Pues Entrelíneas, por ejemplo, saca ya eso mismo (o más) sin necesidad de vender nada, y mientras tanto al autor sólo tendrá, en la mayoría de los casos, un montón de cajas llenas de libros, que deberá tratar de vender por su cuenta.

Como ya he dicho en ocasiones anteriores, quien quiera coeditar es libre de hacerlo, pero siempre teniendo en cuenta todos los detalles, especialmente en qué lugares se venderá su obra y cómo será tratada.

Un poco más de visibilidad

Eso precisamente es lo que espero conseguir con lo último que he hecho.

Hace tiempo, supe de la existencia de una web, Ediciona, que pretendía ser un completo directorio de profesionales de la escritura, de editores a escritores, pasando por agentes literarios, ilustradores, diseñadores, etc. Reconozco que en su momento me di de alta como quien se rasca la nariz, no muy seguro de si esa iniciativa saldría adelante o se estrellaría como muchas otras en el pasado.

A día de hoy, Ediciona parece estar funcionando. En los últimos tiempos, he recibido varios avisos, procedentes de Ediciona, en los que algunas editoriales buscan escritores o textos. Gracias a eso, por ejemplo, estoy ahora en contacto con una editorial que se interesó mucho en uno de mis manuscritos. De momento están todavía estudiando un resumen, pero las primeras conversaciones que he podido mantener con ellos han sido bastante positivas.

Lo que inicialmente eran muy buenas intenciones y un directorio formado, literalmente, por cuatro amigos ilusionados, se ha convertido ahora en un hecho. Todos los directorios profesionales se han visto enormemente ampliados, lo que permite una verdadera interacción entre profesionales. Ediciona se ha convertido en una gran manera de que un escritor de cuentos encuentre un buen ilustrador, o cualquier escritor encuentre correctores, editoriales y todo tipo de gente dispuesta a colaborar, y viceversa. El número de usuarios aumenta continuamente, lo que alimenta la esperanza de que Ediciona se consolide como el punto de encuentro que siempre ha querido ser.

Para aquellos interesados en ver mi perfil de Ediciona, está disponible en http://www.ediciona.com/jorge_urreta-dirf-2019.htm

En cuanto a mis novelas, todo sigue su curso como siempre, excepto por la editorial que acabo de mencionar. Aparte de eso, acabo de enviar un manuscrito en papel a una agencia literaria de Madrid con la que hasta ahora no había tratado, y un resumen de mi primera novela, que tenía desde hacer tiempo pendiente repasar, está ahora en manos de otra agencia literaria. Es la primera vez que muevo esa novela desde hace más de tres años, y espero tener suerte. A pesar de ser la primera, quedé muy contento con el resultado y siempre he pensado que la historia salió redonda, así que espero que la cosa funcione.

Saludos a todos y hasta la próxima actualización.

Volvamos con la coedición

Hoy mismo he dicho que no quería insistir en la coedición, pero un comentario, recibido en una de las entradas en las que hablaba sobre ella, me ha hecho cambiar de opinión. Pensaba añadir un comentario en la mencionada entrada, pero el artículo resultante ha quedado demasiado largo para un comentario. Además, creo que resume algunos conceptos que interesarán a más personas. La entrada comentada es la que titulé en su día «Coedición, esa gran desconocida» y el comentario al que aludo, firmado por un lector llamado Samuel, dice lo siguiente:

Hola Jorge,

me parece interesante tu blog, pero creo que la coedición no siempre es tan mala como la pintan. Ni que decir tiene que en ocasiones la coedición se termina convirtiendo en una autoedición por el alto gasto que supone. Pero, perdona que discrepe contigo sobre la fuerza de un libro que ha sido publicado bajo gastos del autor. Existen infinidad de libros buenos, conocidos, que han tenido que ver la luz a través de la coedición. Buen ejemplo de ello tenemos «El Código Davinci» una novela que conocida en todo el mundo, y cuyo autor tuvo que coeditar su obra para entrar en este difícil mercado de las letras. ¡OJO! creo que para coeditar hay que tener mucho cuidado (números de ejemplares…) pues la edición puede hipotecarnos. Soy escritor novel, he escrito una novela y estoy acabando la segunda, y la primera no ha visto la luz todavía. Espero que tengáis mucha suerte. Soy de Madrid, si alguien quiere contarme sus anécdotas literarias aquí tiene un amigo que le va a escuchar.

Samuel, agradezco tu comentario, pero quiero que entiendas mi postura: yo no digo que la coedición en sí sea mala, sino que la coedición puede estar bien siempre que el autor sea consciente de dónde se mete y lo que la coedición implica.

En mi caso, harto estoy ya de recibir ofertas de coedición enviadas sólo unos pocos días después de haber enviado yo un manuscrito de más de 200 páginas. Son ofertas de editoriales que, con su actitud, demuestran no haber leído el manuscrito. Ese es el tipo de coedición que denuncio, el llevado a cabo por editoriales que se limitan a multiplicar el número de páginas de cada manuscrito que reciben por un precio por página estándar, y remiten una oferta al autor. De todos es sabido que todas las editoriales están desbordadas por la cantidad de manuscritos no deseados que reciben, y tiempos de respuesta de una o dos semanas son sencillamente inverosímiles. Hay demasiados lobos con piel de cordero que se aprovechan de la inexperiencia de un autor novel ilusionado con su flamante primera novela.

En otro lado, están las editoriales tradicionales que no dicen que no a un autor que ofrezca pagar parte de la edición o toda al completo. En casos así, donde es el autor el que de forma consciente pide la coedición o autoedición, no tengo nada que objetar, sobre todo porque ninguna editorial con un mínimo prestigio publicará una obra que quede muy por debajo de sus estándares, aunque el autor pague por ella. Eso sí, nunca revelarán que el libro ha sido coeditado o pagado íntegramente por el autor. Supondría un gran desprestigio para ambas partes.

Conozco el caso de Dan Brown. Pero de igual manera, la mayoría, sino todos, de los grandes filósofos del sigo XX debieron pagar por publicar sus obras, para luego morir en muchos casos en la mayor de las indigencias.

Publicar, sea de la manera que sea, tradicional o pagada, no asegura nada en el mundo editorial hoy en día, pero es un hecho que el haber pagado por publicar no contribuye a aumentar el prestigio de uno. ¿Por qué recuerda la mayor parte del mundo editorial a Dan Brown? ¿Por sus dotes de escritor o por haberse embolsado millones de dólares con una obra publicada en régimen de coedición? Es más, ¿qué obras de Dan Brown han tenido una repercusión que se pueda acercar a la de «El código Davinci»? Tal vez «Ángeles y demonios», pero el resto han pasado sin pena ni gloria entre las demás novedades editoriales. Aunque el señor Brown tenga ahora dinero para vivir dos o tres vidas enteras sin dar un palo al agua, no pasará a la historia, y dudo mucho que las futuras generaciones estudien su obra en clase de literatura.

Con esto no quiero decir que yo aspire a convertirme en un clásico o en objeto de estudio, pero sí que deseo que mis futuros (espero) lectores me valoren por la calidad de mis obras o lo que éstas evoquen en ellos, y no por la polémica, venga de donde venga.

Espero haber aclarado un poco más mi postura. De todos modos, sigo pensando como siempre: incluso de forma consciente y/o voluntaria, la coedición debería ser el último recurso. Vale más la pena esperar y recibir 20 ó 30 rechazos antes de recibir un sí, que ir por la vía rápida, que, en muchos casos, es un callejón sin salida.

Saludos.

Otro poco de publicidad

Ante todo, debo pedir disculpas por haber dejado el blog un tanto olvidado, pero mis circunstancias personales (obras en casa y otros líos) han provocado que en los últimos meses no haya dedicado tanto tiempo como antes a escribir o a mover mis escritos, por lo que no hay mucho que contar.

Pero hoy, voy a ceder nuevamente mi pequeño espacio a alguien que acaba de publicar su primera novela y cuyo proceso he seguido desde el primer día. De hecho, es una persona a la que en su día aconsejé dirigirse a la agencia literaria Sandra Bruna, con quienes yo estaba tratando en esos momentos. De hecho, son quienes la están representando ahora, con gran éxito y un montón de ilusionantes planes de futuro.

La persona en cuestión se llama Montse de Paz, aunque quienes frecuenten los foros de bibliotecas virtuales la conocerán por el seudónimo (Elisabet) que viene usando allí y en otros foros similares desde hace dos años. Tras un año y pico de tratar con Sandra Bruna y las editoriales que mostraron interés en su manuscrito, hace exactamente una semana que éste vio la luz en forma de novela, nada más y nada menos que de mano de la editorial Espasa Calpe, una de las que más solera tienen en el panorama literario español.

De momento, no voy a hacer la crítica del libro, ya que estoy a la espera de que me lo traigan a Casa del Libro de Bilbao, donde lo pedí ayer. No es que la distribución en sí sea mala, pero hace tiempo que constaté que Bilbao, pese a contar con varias librerías muy interesantes, se ve a veces un poco olvidada. De hecho, el ejemplar que me van a vender es el único que va a llegar a la librería. Por lo menos, ese hecho tal vez sirva para que en breve les envíen al menos otro más. En cuanto haya dado buena cuenta del libro, haré la crítica. De todos modos, no puedo dejar de recomendarlo, ya que conozco el estilo de su autora y escribe verdaderamente bien. Para quien le interese, es una novela encuadrada dentro del género de literatura juvenil. Incluyo una serie de enlaces para quien desee más información.

Página en Casa del Libro:
http://www.casadellibro.com/libro-estirpe-salvaje/2900001272588

Tema, iniciado por la autora, en los foros de sedice.com:
http://www.sedice.com/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=35289&highlight=

Blog en el que la autora fue detallando, paso a paso y desde que consiguió agente, el proceso de publicación de la novela:
http://comollegarapublicar.blogspot.com

Por mi parte, como ya he comentado antes, últimamente he estado un tanto parado, aunque he seguido moviendo algunos de mis textos como hasta ahora. En los últimos tiempos, he seguido recibiendo unas cuentas ofertas de coedición más, pero por cansinas que resultan no merece la pena reseñarlas una por una. Sigo retocando el relato corto que la agencia Sandra Bruna me recomendó convertir en novela, y la cosa pinta bastante bien. La historia ha ganado en profundidad y he sido capaz de pulir algunos aspectos del original que nunca terminaron de convencerme. Como relato o como novela, es una historia por la que siempre he sentido especial cariño (fue la primera historia relativamente larga que me planteé escribir, aunque no la primera que escribí) y le estoy poniendo bastante interés. Como siempre, os mantendré informados de las novedades.

Saludos a todos.

Sigo vivo…

… aunque no lo parezca por las pocas actualizaciones que se ven por aquí.

Últimamente no ha habido grandes novedades en mi pequeño mundo editorial, excepto los movimientos que yo he realizado. De quien tenía que esperar respuesta la sigo esperando, así que por esa parte no hay mucho que contar, aunque sí hay unas pocas novedades.

Por una parte, he terminado ya con aquella novela corta que desde la agencia Sandra Bruna me aconsejaron convertir en novela. Al finalizar, tiene el doble de páginas, aunque todavía debo repasarla. Ahora está reposando tranquilamente, y dentro de un tiempo (un mes o dos) la retomaré. Creo que he logrado evitar el «meter paja» sin más, y al final he desarrollado una trama nueva que empieza donde finalizaba la primera versión de la historia. He tenido que variar ligeramente el final que había escrito, pero las dos partes de la historia encajan como un guante. La primera parte es una novela de intriga con algo de novela negra y terror y la segunda mitad es una novela policíaca en toda regla. He introducido unos pocos personajes nuevos y algo de acción, y creo que ha quedado una historia bastante atractiva. Pero bueno, eso el tiempo, o quien la lea, lo dirá.

Por otra parte, hace poco escribí un nuevo relato de esos que me da por escribir de vez en cuando de un tirón. En este caso, se trata de un relato de ciencia ficción plagado de humor e ironía, que escribí una tarde de aburrimiento de fin de semana, en un par de horas. Aún tengo que repasarlo bien, pero la primera persona que lo ha leído (no es de mi familia) ha dado un voto positivo. Mi idea es corregirlo en los próximos días y más adelante, cuando encuentre el adecuado, enviarlo a algún premio literario. La única pega es que al tratarse de un relato de ciencia ficción, las posibilidades se reducen mucho.

Para terminar, la semana pasada envié un manuscrito a una editorial de reciente creación. Pero a pesar de dicho detalle, es una editorial bastante interesante, ya que sus responsables cuentan con bastante eperiencia en el mundo de las letras, y son miembros activos de diversos portales y/o foros literarios en Internet. No es una editorial muy grande, pero sí está llevada por gente que en su género (fantasía, ciencia ficción y terror) cuenta con bastante prestigio en este país. Espero que les guste. Ayer, cinco días después de enviar el manuscrito, recibí un email avisándome de que lo habían recibido y me darían una respuesta en el menor tiempo posible. Esto me lleva a pensar que, desde que se presentaron la semana pasada, han debido de recibir un aluvión de manuscritos que les tienen ocupados. Tiempo al tiempo y paciencia, como siempre.

Pues bien, eso es todo por hoy. Es posible que en breve escriba algún relato para subir al blog, aprovechando que, mientras espero a que mi última novela repose, he decidido no ponerme con ninguna novela larga y ampliar mi colección de relatos cortos.

Saludos a todos.

Nueva actualización

Sólo unas pocas líneas para contaros en qué ando metido en estos días.

Aprovechando que estoy de vacaciones hasta final de agosto, he aprovechado para empezar a escribir un relato corto nuevo, el cual presentaré a un premio literario. Aparte de eso, acabo de mandar otro relato que escribí recientemente a una editorial, para una antología de relatos que están preparando. En breve, deberían decirme si lo aceptan o no. Es uno de los últimos relatos que he escrito y me gustó mucho el resultado, así que tengo buenas sensaciones respecto de sus posibilidades.

En otro orden de cosas, he vuelto a recibir una respuesta de una editorial en forma de contrato de coedición. Si hiciera muescas en la pared como los presos, se me están cayendo los ladrillos si tuviera que hacer una por cada contrato de coedición recibido. En este caso, la editorial volvió a contestar en sólo dos semanas, con lo que supongo que ni han llegado a leer el manuscrito. Bastante será si han leído el resumen que adjunté. En este caso, se trataba de 2500 euros. Vamos, calderilla para cualquiera.

Pues nada, así están las cosas. Seguiré informándoos.