Sigo con lo mío

Ayer realicé lo que se suele denominar «lluvia de ideas», para dar forma a las anotaciones iniciales de la que podría ser mi próxima novela, tras lo cual tengo ya notas hechas para unas 20 ó 21 novelas aún por escribir.

Sé que alguno querra (metafóricamente) «saltarme al cuello» después de leer las siguientes palabras, pero esta novela de la que hablo podría encuadrarse dentro de lo que conocemos como «novela fantástica». No quiero que nadie piense en estas palabras como una justificación (Excusatio non petita, acusatio manifiesta), simplemente me apetecía escribir algo en el blog y esto es lo más reciente que me ha pasado.

Más de una vez he afirmado que no me dedico (ni tengo intención de dedicarme) a escribir Harry Potters o similares, y creo que esta novela seguirá en esa misma línea. La premisa argumental (me vais a permitir que no la revele por aquello del robo de ideas) me hace pensar que podría encuadrarse dentro la línea de «mudno fantástico dentro de nuestro mundo», aunque creo que con matices de cierta originalidad. No esperéis encontrar dragones, espadas, elfos o demás elementos tolkenianos. Mi idea es que resulte más simbólico y/o alegórico.

Hasta el momento, nunca me había planteado escribir una novela de este tipo, aunque las ideas que están dando forma a ésta me atraen mucho. Todo empezó durante la noche del viernes al sábado, más bien mañana del sábado ya, gracias a un sueño bastante curioso que tuve. El tema de los sueños siempre me ha fascinado (de hecho juegan un papel muy importante en la primera novela que escribí). Llevo tiempo dando vueltas en la cabeza a la idea de escribir otra historia en la que los sueños sean parte importante, y el del otro día me inspiró lo suficiente. De hecho, más que suficiente, ya que creo que es la vez que más ideas he anotado antes de empezar a escribir una nueva novela. Sólo espero que mis ideas se mantengan igual de frescas y ágiles durante el tiempo que pase escribiendo la novela y ésta mantenga la intensidad.

Mientras tanto, estoy también corrigiendo mi última novela, que empecé hace algo más de un año y terminé hace unos dos meses. Aprovechando que cuento con una pda con bastante capacidad y que funciona muy bien a la hora de escribir, hago las correcciones en el metro por la mañana cuando voy a trabajar y por la tarde/noche cuando vuelvo. Como tengo unos 40 minutos en cada viaje, me da tiempo a corregir bastante, aunque, eso sí, siempre con cuidado. De todos modos, supongo que una vez que acabe, deberé repasarla de nuevo para estar seguro de que no se me ha escapado nada.

Por lo demás, sigo a la espera de respuesta por parte de unas pocas editoriales y un par de agencias literarias, pero ya se sabe cómo van esas cosas: desesperantemente despacio.

Pues nada más me queda por contar hoy. Hasta la próxima

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