Sorpresas te da la vida

Buenas noches a todos.

Cuando uno cree que lo ha visto todo en el mundo literario y, concretamente, en el mundo de las cartas o mensajes de rechazo, alguien aparece con algo nuevo y sorprendente.

Hace un mes, tal y como ya comenté en su día, envié varias de mis obras a diversas editoriales y agencias literarias. Una de ellas fue a parar a una editorial pequeña (pero bastante activa) que se dedica principalmente a la novela fantástica y de ciencia ficción. La semana pasada (si la memoria de no me falla, el jueves) recibí un email de la editorial en cuestión, rechazando mi manuscrito, por dos razones.

Si alguna vez he sospechado que en alguna editorial han podido ignorar mis manuscritos sin realmente leerlos, esta vez estoy bastante seguro.

La novela en cuestión es de intriga y contiene ciertas pinceladas de novela fantástica. Una de las razones, la primera, que aducen para rechazarla, es que pasa del humor a la intriga sin llegar a decantarse por uno de ellos. No recuerdo haber escrito una novela humorística, aunque he de reconocer que éste es un dato subjetivo. Lo que a alguien le resulta gracioso, a otro puede no resultarle igualmente gracioso y viceversa, así que cuando lo leí me quedé con la mosca detrás de la oreja, aunque decidí darles el beneficio de la duda. Seguí leyendo, y me encontré con la segunda razón, la que me indica que no lo han leído: comentan, literalmente, que «la primera persona no es la mejor para narrar la historia». ¿Qué problema tengo con ese razonamiento? Simple y llanamente, que mi novela está narrada, desde la primera a la última letra, en tercera persona. Alguien que la haya leído no puede dejar pasar ese dato por alto, es un desliz demasiado garrafal.

Inmediatamente, envié un mensaje a la persona de la editorial que se había puesto en contacto conmigo, pidiendo educadamente explicaciones de lo sucedido. Quería (y en cierto modo, aún quiero) creer que todo ha sido un malentendido y puede explicarse. Por ejemplo, es perfectamente factible que alguien haya equivocado los informes de lectura de dos novelas distintas y me hayan enviado a mí un mensaje destinado a otra persona, pero han pasado ya cinco días y todavía nadie se ha dignado a decirme nada. La explicación no puede ser compleja, y si no les intereso y no tenían intención de leer mi manuscrito, bien podían habérmelo dicho sin rodeos y sin mensajes como el que he recibido.

Desde este espacio quiero reivindicar que considero que toda persona que haya dedicado parte de su tiempo libre a escribir una novela, merece un trato digno, aunque sea sólo para que le digan «Lo siento, en estos momentos, no nos interesa leer manuscritos». En mi caso, considero que es más sangrante, ya que para rechazar mi novela, han esgrimido argumentos que no se corresponden con lo que he escrito, cosa que creo una falta de respeto.

En el pasado, he escrito artículos como éste sin citar nombres, lo cual debo reconocer que me ha ganado alguna que otra crítica, tal vez porque alguien pudiera considerar que la falta de nombres propios indica que lo que contaba era mentira. Pues bien, no pienso revelar el nombre de la editorial, al menos de momento, y voy a exponer la razón: dicha editorial me fue recomendada por una persona, escritor de ciencia ficción, que ya publicó hace un tiempo con ellos, con cierto éxito, además de tener previsto volver a hacerlo en breve. Considero que hacer en estos momentos mención del nombre de la editorial sólo podría perjudicar a dicha persona (además de a otros buenos escritores de este país), por lo que espero que todo el mundo comprenda o por lo menos respete mi decisión. Por otra parte, aún conservo la esperanza de recibir una respuesta aclaratoria.

No me importa si, a pesar de todo, rechazan mi manuscrito, sólo quiero que en caso de que lo hagan, sea por las razones adecuadas y porque de verdad lo han leído.

Adiós a todos.

¿Qué es realmente ser escritor?

Leyendo el blog de mi nueva «amiga» Maritornes (espero que no estar tomándome demasiadas libertades con lo de «amiga») en http://corteycorreccion.blogspot.com/, se me ha ocurrido incidir en el tema de la coedición y, por cercanía, en la cantidad de personas que hay por estos mundos que se consideran «escritores», sólo por saber juntar palabras con más o menos significado.

Más de uno y más de dos se estarán rasgando las vestiduras en estos momentos, pensando cómo puede ser que mi menda, un «escritor» que, salvo este blog y algunos relatos online, no tiene nada tangible (osea, en papel) publicado, pueda permitirse el lujo de criticar a otros en parecida situación, pero es que algunos ejemplos claman al cielo.

Las editoriales de coedición y/o autoedición están siempre desbordadas de trabajo, y en muchos casos, se debe a la gran cantidad de personas que se consideran escritores. Yo me pregunto: ¿qué es ser escritor? ¿Llenar hojas con palabras? ¿Saber juntar palabras en frases coherentes? ¿Contar historias interesantes o simplemente divertidas? ¿Tener algo que contar y plasmarlo por escrito? La respuesta a todas las preguntas, creo que es la misma: sí y a la vez no.

Considero, en mi inmodestia, que se me ha dotado con cierta habilidad para juntar palabras de una forma más correcta que el común de los mortales, aunque muchos hay y muchos más surgirán en el futuro que me dan mil vueltas. Pero no me considero escritor porque sepa escribir correctamente, que eso lo puede aprender cualquiera, sino porque, además de que me gusta escribir, pero, aún más importante, escribir CORRECTAMENTE, tengo una imaginación que desde pequeño otros han considerado muy activa, lo que me lleva a querer contar historias. El caso es que, si sólo hubiera querido contar historias y no supiera escribir, me hubiera encontrado en la situación de muchos otros, escribiendo auténticas burradas llenas de faltas de ortografía o incongruencias bestiales, sólo por el hecho de contar historias.

Tan mal escritor (al menos de ficción) puede ser el que sabe qué quiere contar pero no tiene ni idea de redactar correctamente, como aquel que, siendo en algunos extremos incluso pedante, escribe con una corrección supina, pero tiene menos imaginación o inventiva que un zapato de tacón. O aquellos cuya única obsesión es llenar y llenar páginas, que sólo sienten que son escritores cuando dicen orgullosos que han escrito una novela de 600 páginas, aunque luego sea más ladrillo por su contenido que por el peso de los folios que han usado para imprimir el manuscrito.

No voy a negar que yo, personalmente, cuento las palabras que he escrito al final del día, aunque se debe más a costumbres adquiridas en el pasado. Hace tiempo que me planteé escribir algo cada día, incluso llegando a marcarme un límite mínimo. A día de hoy, escribir me resulta tan fácil en comparación con cuando empecé, que el número de palabras es meramente anecdótico. Pero en un mundo en el que una editorial me rechazó un manuscrito porque ellos «sólo publican textos de más de 400 páginas», no me extraña que surjan obsesiones por el número de palabras que se escriben o porque escribir sea sólo juntar y juntar palabras. Por cierto, yo no soy un experto en maquetación, pero alguien debería explicarle a la persona de la editorial que me rechazó, que 400 páginas maquetadas no son lo mismo que 400 páginas en A4. Lo gracioso del tema es que el manuscrito que envié era de algo más de 200 páginas en A4 (eso sí, con interlineado doble), medida considerada más o menos estándar. De hecho, si no recuerdo mal, el mínimo que habitualmente exigen en gran cantidad de premios literarios, incluido el denostado Planeta, suele ser de 150 páginas en A4 a espaciado doble.

En conclusión, al menos en lo que a ficción se refiere, no vale todo, aunque uno pague por ello. Todos hemos tenido alguna vez en nuestras manos un libro, sea de un escritor reconocido o un novato, que nos ha dado dolor de ojos y de corazón leer, por lo mal escrito y/o corregido que estaba. Libro que, en muchos casos, sólo ha visto la luz por motivos económicos, bien que alguien haya pagado por él (el propio autor, una fundación muy filantrópica…) o bien que alguien considere que va a ganar mucho con él. Tal vez sea una manía mía, que me lleva a leer al menos una vez más cada artículo que escribo aquí o los que publico en foros en Internet, aunque sea un foro de cocina o de informática, pero escribir es algo más que juntar palabras. Y el que escriba habitualmente y después de terminar una determinada frase, haya tenido esa placentera sensación de haber dado con la metáfora perfecta que arrancará una sonrisa al lector, sabrá a qué me refiero.

Jorge dixit (y Pixit, como decía la Ministra de cultura)

Los «otros» costes del escritor

Hoy he enviado a la agencia literaria que comenté la semana pasada el manuscrito que me pidieron, y justo cuando he salido de la oficina de Correos, me ha venido una pregunta a la mente: ¿por qué nadie se acuerda de los «otros» costes del escitor?

Cuando hablo de costes, en este caso no me refiero a nada profundo o metafísico, sino al significado más «prosaico» de la palabra. Al salir de Correos, me he dado cuenta de que me había gastado nada más y nada menos que doce euros para encuadernar y enviar un simple manuscrito, costes de papel y tinta de impresora aparte.

No es la primera vez que envío un manuscrito, ni creo que vaya a ser la última, pero hasta el momento, no he visto a nadie que después de rechazar un manuscrito, por la razón que sea, me lo haya devuelto, que muchos parecen darse no cuenta de que, aunque parezcan pequeñas cantidades cada vez, al final nos cuesta un buen dinero enviar manuscritos a toda la gente que nos interesa que los lean. Todos esos agentes literarios y editores que se jactan de que antes fueron escritores noveles como nosotros, ¿acaso no enviaron manuscritos en su día dejándose sus pequeñas cantidades de dinero como todos los demás?

Lo peor de todo es que estamos atrapados. El editor, agente o convocante de un premio pide que se le envíen los manuscritos encuadernados, por lo que al menos eso tendremos que hacerlo. Salvo el que trabaja en una oficina donde hay una de esas encuadernadoras de espiral, que pueda usar cuando no le vean, el resto tenemos que acudir a copisterías donde lo hagan, ya que comprar un aparato de esos, a pesar de no ser muy caros, no es rentable. Una encuadernadora, bien sea de espiral, canutillo o térmica, puede costar desde sólo 60 euros hasta salvajadas como 300, pero luego los consumibles (carpetas términas, anillas, canutillos, etc…) sólo te los venden de 100 en 100 y sólo sirven para una determinada cantidad de páginas, con lo que el día que compras 100 carpetas para 200 páginas estás condenado a enviar sólo manuscritos de 200 páginas o comprar 100 carpetas de 100 páginas el día que el manuscrito sea de sólo 100. Como ya decía, condenados a gastar un buen dinero sólo para enviar algo que no sabemos si van a aceptar.

Ni que decir tiene que considero que el hecho de haber pagado 12 euros para encuadernar y enviar un manuscrito deja bien a las claras que confío en sus posibilidades, aunque no es mi opinión la que al final va a contar.

De todos modos, estoy ilusionado. No estoy enviando el manuscrito por probar, sino que esta vez me lo han solicitado expresamente después de leer un resumen. Como he hecho el envío a última hora de la tarde (casi no llego antes del cierre de Correos), supongo que saldrá mañana, así que si voy a recibir algún tipo de acuse de recibo, debería esperarlo con suerte para este viernes y con algo menos de suerte para comienzos de la semana que viene. Cruzaré tantos dedos como pueda.

Hala, ya me he quedado a gusto. Hasta la próxima.

Noticias frescas y una breve disertación

Buenas noches a todos.

No esperaba escribir de nuevo tan pronto, pero es que hoy me he llevado una muy grata sorpresa. Cuando he ido a casa a comer, se me ha ocurrido echar un vistazo a mis emails, y me he topado con uno que parecía ser una respuesta de una agencia literaria, con la que me puse en contacto la semana pasada.

A dicha agencia le había enviado la sinopsis de uno de mis manuscritos. A pesar de todo, la primera impresión ha sido pensar que una semana es quizá muy poco tiempo para una respuesta, por lo que me temía lo peor. Nada más lejos de la realidad. La respuesta ha sido positiva y ahora me solicitan que les envíe, impreso y encuadernado, el manuscrito completo. Como se acerca la Semana Santa, lo dejaré para la semana que viene, pero lo voy a enviar seguro.

Las sensaciones son buenas. De momento, mi contacto con la agencia, cuyo nombre omitiré de momento, a menos que en el futuro firme con ellos, se ha limitado al intercambio de un par de emails, pero debo reconocer que han sido muy amables y solícitos, respondiendo siempre con una presteza que hasta ahora no había visto. Además, representan a algunos autores bastante importantes en la actualidad y tienen buena fama, así que de momento, no hay queja. Dicen que tardarán dos meses en valorar el manuscritos. Ya sólo me quedará esperar y para el vareno sabré si quieren o no representarme.

Al hilo de lo anterior, se me ha ocurrido también, basándome en mi propia experiencia, dedicar unas cuantas líneas a la forma en la que algunas editoriales y agentes tratan a la gente que, con toda su ilusión, les envían su material.

Quien, como yo y otros antes que yo, ha buscado alguna vez editoriales en Internet, se habrá topado con editoriales que en sus webs escriben cosas del estilo de «No se aceptan manuscritos no solicitados y, en caso de recibirlos, no se mantendrá correspondencia con sus autores». Básicamente, advierten que, si les envías un manuscrito, éste irá a la basura y no te dirán que lo han tirado. ¿Sabéis una cosa? Me parece bien. Son editoriales que, o bien sólo trabajan con textos remitidos por agentes literarios o bien sólo se dedican a publicar a autores extranjeros o a las reediciones de clásicos. Con algunos agentes pasa lo mismo, aunque en ese caso, son agentes que tienen una cartera de autores consagrados, de esos que convierten en oro todo lo que tocan, y no necesitan más. Todos estos por lo menos van de frente y son sinceros.

Pero, ¿qué ocurre con todos aquellos que cuando no les interesa lo que envías, simplemente no responden? Muchos ni siquiera avisan de este hecho en sus webs o sus comunicaciones cuando entras en contacto con ellos, con lo que, cuando pasa el plazo previsto para su respuesta, te quedas pensando en qué estará ocurriendo. ¿Serán tres meses justos o tengo que dar un margen de tres meses y medio? ¿Se habrán olvidado de mí? ¿Debo insistirles? ¿Se habrá traspapelado la respuesta o andará perdida en el ciberespacio? Preguntas sin respuesta, que pueden desesperar al más pintado. Ya no es sólo responder, ¿también cuesta tanto dejar las cosas claras a la gente para evitar que perdamos tiempo o nos volvamos locos? Muchos editores y agentes literarios han sdo antes autores en busca de alguien que les publique, y parece que se hayan olvidado de lo mal que se pasa cuando han transcurrido varios meses y nadie te ha respondido.

Bueno, eso es todo. Os mantendré informados sobre cómo evoluciona mi relación con esta agencia. A ver si hay suerte y es para contaros que he firmado un contrato de representación. Eso tampoco me aseguraría la publicación, pero seguro que sería un gran paso en la dirección adecuada.

Un mes después, una nueva actualización

A falta de poco más de una semana para que finalicen las votaciones del premio de novela de yoescribo.com, he decidido hacer una pequeña actualización de mi situación, aparte de que hacía ya más de un mes que no escribía nada en el blog.

Como ya apunté en anteriores entradas, he dado carpetazo a mi efímera relación con aquel agente literario que se puso en contacto conmigo y después ya no volvió a decir nada. Han pasado ya casi siete meses desde que me escribiera por primera vez y en vista de que no ha vuelto a decir nada y no contestó a un email que le envié para saber de él, he avanzado por mi cuenta.

Aunque llevo ya bastante tiempo en esto de escribir y enviar manuscritos y siempre he hecho alarde de tener bastante paciencia, esta vez me he cansado (y quemado) un poco más de lo habitual, por lo que he decidido ir con todo y a por todas. He cogido todas las novelas que tengo escritas y ya suficientemente repasadas y corregidas, y todas ellas han tenido ya uno o varios destinos. Concretamente, se resumiría en los siguientes puntos:

1) La primera novela que escribí, que hasta que no dé por finalizada la que estoy escribiendo ahora es la más larga que he escrito, está en estos momentos siendo estudiada por una agencia literaria. Dicha agencia me ha solicitado tener acceso exclusivo al manuscrito mientras toman su decisión, por lo que esta novela no se la he enviado a nadie más.

2) La segunda novela que escribí es la que actualmente se encuentra participando en el premio de novela de yoescribo.com. Si alguno no la conoce o simplemente la ha olvidado, se llama «Aviso para navegantes». Por descontado, no se la he enviado a nadie más.

3) Aparte de las mencionadas, tengo otras tres novelas, dos de ellas encuadrables en la ciencia-ficción y otra que sería un «thriller» con ciertos toques fantásticos. De esta última, he enviado sinopsis y un par de fragmentos a tres editoriales que tienen bastante buena pinta y fama de hacer caso a autores noveles, aparte de publicar bastante novela fantástica y de ciencia-ficción. De las otras dos, he enviado el mismo material a dos de esas mismas tres editoriales. Ahora sólo me queda esperar a que respondan si les interesa recibir los manuscritos completos o no.

4) Me queda otra novela, concretamente la segunda que escribí y que presenté a un premio literario que no gané, pero que necesita un buen repaso. Desde hace unos meses, cuento con una PDA que me autoregalé en Navidad, así que tengo la posibilidad de ir leyendo y repasando mis textos en cualquier momentos, incluso en el metro.

5) Un día de estos, tengo que sacar una copia impresa de una de las dos novelas de ciencia-ficción. Actualmente, no tengo disponible una impresora, por lo que tengo que depender de ir a casa de un amigo. Tengo intención de enviar dicha novela a una agencia literaria con la que ya traté hace tiempo. En su día, no quisieron representarme, pero hace poco, me puse en contacto con ellos para conocer su disponibilidad y me dijeron que se acordaban de mí y que estarían interesados en leer lo que tengo para enviarles. Eso me lleva a pensar que tal vez cuando me puse en contacto la primera vez no les interesó el tipo de novela, pero sí mi estilo literario.

Por lo demás, sigo como siempre, escribiendo casi todos los días. Hace tiempo que no publico ningún relato o historia corta en este blog o en yoescribo.com, pero eso no se debe a que no escriba, sino a que estoy volcado en mi última novela, de la cual estoy afrontando ya la última parte (aunque eso no quiere decir que me queden pocas páginas, ya que la conclusión promete ser jugosa). Como ya he comentado unas líneas más arriba, va a ser la novela más larga que he escrito hasta el momento. Por ahora, habré completado unas 200 páginas en A4 con espaciado simple. Teniendo en cuanta que, según los expertos, se puede calcular el número de páginas que tendrá una novela multiplicando el número de folios que ocupa por una página y media, estaríamos hablando en estos momentos de 300 páginas, cuando aún me queda material para 50 ó 100 folios más. Cuando termine, supongo que me tomaré unos días de descanso, aunque he de confesar que siempre que termino una novela pienso en tomarme una semana de descanso, y al final, me pongo a escribir la siguiente antes de tres o cuatro días.

Como siempre, espero que la próxima entrada sea para contaros que alguien quiere publicar alguno de mis escritos. Mientras tanto, yo seguiré aumentando la colección.

Otra más

Ha vuelto a pasar, no sé si es mi sino, o un mal común a todos los escritores que como yo, están en eterna espera de una respuesta.

Supongo que recordaréis que, hace ya un tiempo, comenté que un agente literario me habíia pedido que le enviara un manuscrito mío, después de haber leído lo que tengo publicado en yoescribo.com.

Pues bien, tras seis meses (que ya me parecían una espera hasta excesiva), la semana pasada envié un email al mencionado agente, interesándome por el estado de mi manuscrito y por si se acordaba de mí. Lo malo es que que parece no acordarse de mí, o simplemente no quiere contestar, como ya en otras veces me ha ocurrido. ¿Acaso resulta tan complicado decir simplemente no? Yo no soy masoquista, pero prefiero mil veces antes una negativa mínimamente educada a que me ignoren.

A pesar de todo, tengo paciencia y moral para rato, además de un contrato indefinido, así que tengo tiempo y mi vida no depende de publicar el nuevo best seller definitivo. Me he puesto en contacto con más editoriales que nunca, en esta ocasión con todas a la vez, y espero acertar esta vez.

Es una pena que no pueda daros mejores noticias. Tal vez la próxima vez. Mientras tanto, no dejéis de leer la novela que presenté al premio de novela de yoescribo.com, «Aviso para navegantes». Las votaciones tendrán lugar entre el 1 y el 31 de marzo. Si os gusta, no dejéis de votarme.

Últimas noticias

Siguiendo la noticia que publiqué hace ya algún tiempo, están ya disponibles mis dos últimas aportaciones a yoescribo.com.

La primera, la historia corta «El estudio», es la misma historia que ya publiqué en su momento en este mismo blog, aunque en el formato de yoescribo.com, con lo que aquellos que prefiráis bajaros la obra completa en pdf para imprimirla o leerla en vuestro ordenador, pda o dispositivo móvil del tipo que sea, la teneis dispuesta en pdf para cuando queráis.

La otra obra, de la que también hablé en su día, se llama «Aviso para navegantes», y es la primera obra larga (120 páginas en este caso) que cuelgo en Internet. En este caso, también la he presentado al VI premio de novela de yoescribo.com, cuyo plazo de admisión finaliza el 15 de febrero de 2007. Como estoy interesado en ganar dicho premio (para algo me presento, ¿no?), voy a pasar a detallar un poco más las bases, de cara a que todo el mundo esté enterado. Con esto ni os estoy pidiendo el voto a ciegas, sin haber leído la obra, ni quiero que os sintáis de ningún modo obligados a votarme. Sólo quiero que quien sinceramente quiera votarme y crea que la obra debe ganar, pueda hacerlo sin problemas y sepa cuándo y cómo.

Como ya he mencionado, el plazo de inscripción del premio finaliza el 15 de febrero. Cada obra que se presente al premio debera haber sido ya subida al portal por su autor para dicha fecha, aunque no hace falta que esté disponible para descarga, basta con que esté en proceso de maquetación. Por esta razón, el proceso de votaciones no se lleva a cabo de forma inmediata, para dar tiempo a que las obras presentadas que aún no hayan sido maquetadas, tengan las mismas posibilidades que las que ya estuvieran disponibles para descarga antes de la finalización del plazo.

Una vez culminado el proceso de reccepción e inscripción de obras, empezará el premio en sí, cuyo periodo más significativo, de cara a los usuarios del portal, será el comprendido entre los días 1 y 31 de marzo, momento en el que los lectores podrán votar a sus obras favoritas. Una vez pasado el mes de marzo, no se admitirán más votaciones.

El fallo del premio se decidirá a partes iguales entre los votos de los lectores y el criterio de un jurado elegido al efecto y formado por varios profesionales del mundo literario, miembros de la Fundaciín Cabana (creadora e impulsadora de yoescribo.com) y la escritora que ganó la última edición del premio. El fallo definitivo se dará a conocer el día 19 de mayo de 2007, en las páginas del propio portal.

Eso es todo, más o menos resumido. Aunque suene a tópico, espero que gane el mejor, pero no voy a negar que espero que el mejor sea yo. Eso, aparte de a los miembros del jurado, les corresponde juzgarlo a todos aquellos que lean la novela y crean que debe ganar.

Por lo demás, todo sigue igual en mi pequeño mundo literario. Dentro de algo más de una semana se cumplirán ya cuatro meses desde que aquel agente liteario que comenté se pusiera en contacto conmigo, y aquí sigo yo, esperando. De todos modos, no cuento la mayor parte del mes de diciembre entre esos cuatro meses, teniendo en cuenta que son malas fechas, y no sólo por las fiestas navideñas. No he seguido su actividad, pero atendiendo al hecho de que el tipo que me escribió es editor, además de agente literario, la época navideña y los meses anteriores a ésta son fechas de mucho trabajo y de muchas novedades literarias, que hay que aprovechar el tirón de Papá Noel y los Reyes Magos.

Sin más, me despido hasta el próximo artículo. Un saludo a todos. Feliz Navidad y próspero año nuevo. Yo espero que 2007 sea por fin mi año.

Etreum, la biblioteca del destino

Ese es el título de la primera novela de J. M. S. Gamboa, autor de mi blog amigo Diario de un escritor, que podréis encontrar en http://diarioescritor.bitacoras.com. Empezó su blog hace menos de un año para dar a conocer al gran público su novela Etreum, la cual llevaba ya un tiempo moviendo, como buenamente podía, entre diversas editoriales.

Hace poco os hablé ya de él y su novela, y comenté que había sido seleccionada por una editorial, llamada Actéon, que la iba a publicar. Pues bien, la novela ha sido ya publicada, tras dos presentaciones bastante exitosas.

Os recomiendo que no dejéis escapar esta novela, una gran primera novela, que merece la pena leerse y merece llegar a la mayor cantidad de gente posible. Sé que está disponible en los establecimientos de La Casa del Libro y desde la web de la propia editorial, http://www.acteoneditorial.com, aunque supongo que estará disponible también en otras librerías.

En fin, no dejéis que se os escape. Puede ser un gran regalo para estas Navidades.

Pequeña actualización

Hoy me siento con ganas de echar la vista atrás, ya que no puedo, al menos de momento, adelantar noticias sobre lo que comenté en mi anterior post. Tiempo al tiempo y paciencia.

El caso es que hace un par de días, mientras pensaba en la posibilidad de publicar, empecé a recordar cómo, casi de la manera más tonta, empecé a escribir mi primera novela, la que ahora está en un posible proceso de publicación.

En realidad comenzó como un reto, quería ver si era capaz de escribir algo largo. Al principio me costó un poco, como a todos (supongo), pero poco a poco me fui soltando y al final acabé con un «tocho» de casi 400 páginas. Para más inri, es lo más largo que he escrito hasta el momento, aunque con eso no quiero decir que lo que he escrito después, que ha sido bastante, sea peor, pero no puedo negar que aquella primera novela superó todas mis expectativas.

A día de hoy, he escrito un total de cinco novelas, una serie de historias cortas como para formar un sexto libro y estoy en proceso de escribir otra novela más, aparte de que tengo un montón de ideas, todas anotadas en documentos de Word o en papeles varios, para escribir como otras siete u ocho novelas. Vamos, que mis neuronas no paran. Sólo me queda que, aparte de mis ideas, mi estilo y mi forma de contar historias gusten y ya estaría todo encaminado.

De todos modos, a pesar de ver más posibilidades que hace cuatro años, cuando empecé esa primera novela, tengo la paciencia más entrenada. Ya he pasado por el mandar cosas a editoriales y que ni siquiera te respondan o el presentarse a premios literarios (de los que cada día me convenzo más de que siempre están concedidos de antemano), por lo que ya he tenido que pasar antes por periodos de espera, más o menos largo, y llegar a casa cada tarde del trabajo con la esperanza de que haya una carta o un e-mail de una editorial. Eso no quita que, en caso de que llegue a publicar, no empiece a dar saltos de alegría o a gritar como un poseso el día que se confirme, pero ya he aprendido a tomármelo con calma.

Mientras tanto, yo sigo con mis historias. Cuando termine lo que estoy haciendo ahora, tengo pensado escribir algo corto, para despejar la cabeza, y probablemente acabe publicado en este blog y en yoescribo.com, como siempre.

Una última cosa antes de terminar: Si escribís y queréis tener la posibilidad de llegar a la gente, no puedo dejar de recomendaros yoescribo.com. He de reconocer que cuando publiqué ahí mi primera historia, no pensé que la pudiera leer mucha gente. La publicité un poco, con este blog y en los foros de yoescribo.com, y después de un año, me sorprende que sigue estando entre las obras más descargadas de su categoría (novela negra). Gracias a esa página estoy ahora soñando con la posibilidad de publicar, y veo que merece la pena. Aunque no me publicaran, me han dado la posibilidad de llegar a mucha más gente, y eso esatá muy bien.

Pues nada, eso es todo por hoy. A ver si la próxima vez puedo dar más noticias.

Nuevas noticias

Saludos a todos.

Siento haber dejado tan olvidado este blog, pero diversas circunstancias personales y algún que otro problema me han alejado de él. De hecho, últimamente no he escrito demasiado debido precisamente a esos mismos problemas, aunque recientemente he vuelto a hacerlo más o menos con la misma asiduidad que antaño.

Los que aparte de este blog seáis también habituales del blog amigo http://diarioescritor.bitacoras.com tal vez hayáis reparado en un comentario que dejé ayer mismo en el último post de dicho blog. Para los que aún no lo hayan leído, he aquí un pequeño resumen:

Si las cosas no se tuercen y la suerte me sonríe del todo (de momento, ha esbozado una pequeña sonrisilla) es posible que en un futuro, aún por determinar, deba cambiar el nombre de este blog o tal vez crear uno nuevo. Hace unos pocos días, recibí un email procedente de una persona que se presentaba a sí misma como agente literario, escritor y editor. Decía que había visto mis obras en yoescribo.com (sabía que hacía bien subiéndolas) y me solicitaba algún manuscrito que tuviera finalizado y un resumen de mis otros proyectos, en caso de que los tuviera. Adjunto al mensaje, llegó un documento de Word con información detallada de dos de los autores a los que representa y sus datos de contacto, para que pudiera pedirles referencias si lo deseaba.

Como es lógico, mi reacción inicial fue una mezcla de ilusión (nunca antes un agente se había puesto en contacto conmigo y no a la inversa) y de cierta desconfianza, motivada por las malas experiencias del pasado. Inmediatamente, me dispuse a verificar que la información fuera cierta y que dicha persona fuera quien decía ser (o por lo menos lo pareciera). Busqué en Google su dirección de correo y di con la página de la Agencia Española del ISBN, dependiente del Ministerio de Cultura, en la que aparecía dicha dirección, asociada a una editorial existente, curiosamente situada en un pueblo cercano a donde yo vivo. Esa fue la primera buena señal.

La segunda buena señal fue el email que recibí de uno de los autores que el agente había citado como referencias (el otro aún no me ha contestado). Confirmaba que conocía a la persona de la que le hablaba y que confiaba en él como agente, después de haber publicado con él su primera novela y estar actualmente moviendo la segunda por varias editoriales importantes.

Mi reacción no tardó en llegar y ayer mismo envié al agente una de mis novelas (concretamente la primera que escribí), junto con su sinopsis y un breve curriculum literario. Antes de que alguien lo comente, envié un manuscrito que tengo registrado, que nunca hay que bajar la guardia. De todos modos, la razón principal de que enviara precisamente ese manuscrito es que me siento muy orgulloso de él y es significativo de mi estilo como escritor.

Ahora ya sólo queda esperar pacientemente. Como esta historia podría llegar a truncarse o no llegar a buen puerto, no voy a dar más detalles de momento. Esa es la razón por que todavía no le he puesto nombres. Después de unas cuantas malas experiencias y de haber tratado con gente que, en la mayor parte de las ocasiones, ni responde, te hace ser más cauteloso con el tiempo. Aunque no puedo dejar de pensar que esta vez me han llamado a mí y no soy yo el que ha llamado. Eso tiene que significar algo, ¿no?

Y ya que hablamos de gente que llama y gente que no llama y cosas así, me surge una pregunta a la que he dado muchas vueltas en también muchas ocasiones. Yo entiendo que si una editorial no admite que se le envíen manuscritos no solicitados, no responda a éstos o que acaben en el cubo de la basura o como combustible para una chimenea. Lo que no entiendo es que haya editoriales (y he visto y sufrido ya unos pocos casos) que anuncian a bombo y platillo en su web que quieren que se les envíen manuscritos, pero que luego no responden nunca a algunos de ellos, ni siquiera con un simple acuse de recibo, que no resulta tan complejo. Y no estoy hablando de que no te hayan respondido después de dos o tres meses, que es más o menos la media de tiempo para recibir alguna respuesta, según mi experiencia, sino que pueden haber pasado siete u ocho meses sin que nadie se digne a decirte nada, ni siquiera si han recibido el manuscrito.

Hay que ver lo a gusto que se queda uno. Tenía ganas de soltar eso desde hace tiempo.

Bueno, esto… esto…, esto es todo, amigos. Espero que la próxima vez no pase tanto tiempo.