Novena reseña de «¿Quién dijo miedo?»

Hoy se ha publicado la que es la novena reseña de «¿Quién dijo miedo?», con lo que se posiciona, todavía a falta de alguna reseña más, a sólo dos de su predecesora «El año de la hortaliza». En este caso la reseña se ha publicado en el blog «El tempo de la lectura».

Tras la publicación de esta reseña, quiero parar a hacer una pequeña reflexión, ahora que ha pasado algo más de un año desde la publicación de «El año de la hortaliza» y justo un año desde que estuve en la I Jornada «El autor en el nuevo mundo de la edición» que organizó la Asociación de Escritores de Euskadi, a la que pertenezco. Mañana tendrá lugar la segunda edición, a la que también acudiré, y quiero echar un vistazo hacia atrás. ¿Qué ha cambiado en un año?

– Tengo una novela nueva. Esto en sí mismo no es una diferencia propiamente dicha, pero ha llevado a otras cosas.

– He entablado contacto con mucha más gente, tanto escritores como lectores, gracias a lo que aprendí en la jornada a cuya segunda edición iré mañana, como a mi mayor presencia en redes sociales (Twitter sobre todo últimamente). Por cosas como esa, podré contar el martes 22 como maestro de ceremonias en la presentación con nada menos que Javier Abasolo, un escritor al que leía desde hacer tiempo y al que me atreví a agregar y hablar en una red social. Eso también ha conseguido que en menos tiempo «¿Quién dijo miedo?» tenga casi las mismas reseñas que «El año de la hortaliza»

– Estoy en muchas más librerías. Así como «Decisiones» y «El año de la hortaliza» están en menos puntos de venta, a pesar de que son novelas que personalmente me encantan, esta última tiene una distribución de la cual no me puedo quejar, gracias a la editorial, los contactos que he hecho y a (espero) mi evolución positiva.

– He firmado ejemplares de una novela mía en una feria del libro, algo que antes no hubiera imaginado, y me sentí muy bien, aunque los primeros minutos estaba muy nervioso.

– He tenido unas pequeñas incursiones en prensa escrita y radio, y voy logrando contactos de prensa que espero me puedan venir muy bien.

¿Qué he perdido en este año? Horas de sueño, escribiendo aquí, escribiendo y corrigiendo novelas, promocionando, estando en redes sociales, buscando reseñas, entrevistas, etc, etc. Por razones como estas, uno de mis objetivos a corto/medio plazo es tratar (otra vez) de llamar la atención de algún agente literario que alivie mi carga de trabajo y me permita dormir una o dos hora más cada noche.

¿Y cómo espero estar dentro de un año? Como mínimo hablando de otra novela a publicar o ya publicada y, si es posible, con ese agente literario que haga la vida un poco más fácil

Como todas las reseñas de «¿Quién dijo miedo?» la nueva está dentro de la página Opiniones de «¿Quién dijo miedo?» en esta misma web.

Ah, y seguid atentos a esta web, mis periles de Facebook y Twitter y el bueno de San Google, porque en un tiempo más o menos cercano, se publicarán también dos reseñas de «Decisiones», que vuelve a la carga después de un tiempo parada en ese aspecto.

Y os espero a todos (los que podáis, claro) el martes 22 en la presentación de «¿Quién dijo miedo?» en Bilbao, en la librería Elkar de Licenciado Poza 14. Más información aquí.

Empezamos semana con reseña de «¿Quién dijo miedo?»

Nueva reseña de «¿Quién dijo miedo?» publicada en el blog literario «Vidas de tinta y papel».

Ya sólo quedan ocho días para la presentación de la novela en Bilbao, y estas reseñas sirven para aumentar el interés en torno a la novela

Esta opinión, como todas las anteriores, y las que vengan después, la tenéis dentro de la página Opiniones de «¿Quién dijo miedo?» en esta misma web.

Y por otro lado, quedan sólo dos días para la elección de finalistas del premio de novela de Amazon, en el cual participa mi novela Venganza

Promocionar sin aburrir. ¿Es posible?

Los más veteranos en esto de los libros (y alguno más joven gracias a Youtube) recordarán a Francisco Umbral y su clásico «Yo he venido aquí a hablar de mi libro».

A veces, esa es precisamente la sensación que uno tiene cuando se mueve por las principales redes sociales (Facebook, Twitter) utilizadas por escritores publicados. Un mensaje tras otro, casi sin excepción, se resumen con esa misma frase, y en ocasiones definen todo el contenido de la biografía (Facebook) o el «Timeline» (Twitter) de los usuarios escritores. Día tras día, y en algunos casos hora tras hora, se suceden los mensajes de auto promoción.

¿Es lícito? Por supuesto que sí. ¿Contraproducente? A veces.

Todo escritor, y más en el caso de los auto publicados, debe invertir una ingente cantidad de su tiempo, a menos que sea uno de esos tan consagrados que venden sin esfuerzo, en promocionarse, tanto a sí mismo como a sus obras. Esto es normal y lo que la gran mayoría de editoriales independiente, sino todas, esperan. Toda editorial agradece que sus autores sean personas comprometidas con sus obras y que arrimen el hombro cuando es necesario, pero todo debe tener una medida. Y el baremo de esa medida debe ser siempre le calidad del contenido compartido.

Aunque tu novela aporte una gran calidad o una nueva perspectiva innovadora y sorprendente a tal o cual tema, la calidad de lo que compartes se va diluyendo a medida que tu público objetivo (los lectores, no te olvides nunca de ellos) ven que todo lo que compartes gira en torno a lo mismo: tu propia promoción. Antes o después el lector que te sigue en Facebook o Twitter acabará cansado de leer siempre lo mismo sobre tus novelas y tus aportes, valga la redundancia, dejarán de aportarle información útil. Por eso, es imperativo e imprescindible saber combinar la promoción con otros contenidos de calidad. Muchas veces hace mayor labor de promoción de tus obras (todas a la vez) el hecho de publicar un micro relato en tu blog o un relato en una revista, online o en papel, que contar las bondades de tu novela o por qué todo el mundo debería leerla. Si en un pequeño relato o en un artículo de blog, como este que comparto ahora, eres capaz de mostrar que tienes algo interesante que contar, es más probable que los lectores se acerquen a tu obra que si su acercamiento es ver un día tras otro tus peticiones (por no decir lloros) para que compren tus «maravillosas obras». Y ni qué decir tiene que deshacerse en epítetos hacia la obra propia sólo puede generar cierta desconfianza. Mención aparte merecen aquellos que se atreven incluso a enviar mensajes privados a todos sus contactos pidiendo que compren su nuevo libro. Consecuencia directa de estos mensajes: usuario bloqueado. Si un lector quiere comprar tu libro, deja que lo descubra por sí mismo o de una forma más o menos «indirecta», bien porque lo lea en tu biografía o en un grupo de Facebook, en uno de tus tuits o en tu web, pero nunca uses técnicas de vendedor puerta a puerta, de los que metían un pie entre la puerta y el marco para que la señora de la casa no pudiera cerrarles en las narices.

Es difícil evitar caer en la mera repetición, que inexorablemente llevará al aburrimiento de los lectores, excepto, quizá, a los que ya hayas logrado fidelizar. Si un lector está convencido de que tus obras le aportan lo que busca en una novela, ensayo lo que sea que escribas, no tendrá problemas en ver tus mensajes de auto bombo y los aceptará, pero el objetivo de un escritor, excepto igual un puñado de auto editados que sólo querían ver su gran obra en papel, es conseguir nuevos lectores, que se aburrirán fácilmente si ven en ti a un pesado antes de hacerse con una de tus obras. Esto no quiere decir que no puedas repetir mensajes de vez en cuando, o que no puedas escribir el mismo tuit una vez por semana, pero lo que no debes hacer es mandar el mismo mensaje cada día. El primer día tendrá su efectividad, pero la perderá rápidamente.

Entonces, ¿qué podemos considerar contenido de calidad? Esto es muy discutible, y hay opiniones para todos los gustos, pero hay una máxima que es innegable: si tienes un objetivo, tus contenidos deben servir a este. Un error muy común entre escritores es tener una única cuenta de Twitter (sí, se pueden tener varias) y mezclar en ella contenidos personales y profesionales, como si eso les hiciera más cercanos. Es un error porque mientras en una cuenta personal tiene cabida todo pensamiento, trascendente o intrascendente, en una cuenta profesional no se debe empezar el día con un «El Sol brilla y los pájaros cantan bajo mi ventana. Buenos días a todos», para luego anunciar que estarás firmando libros en tal feria o librería. Y peor es ya el caso de aquellos que intercalan su promoción, o detalles de la obra que están escribiendo con mensajes de corte religioso como los conocidos «Comenta con un amén si te sientes Amado por Dios». Salvo que se trate de un autor que escribe ensayos sobre teología ese tipo de comentarios sobran. Porque, ¿de verdad necesitas que tus lectores conozcan tus opiniones religiosas cuando tú lo que escribes es fantasía épica? De igual modo que sólo alguien que escriba ensayo político debería verter en sus redes sociales opiniones sobre tal o cual partido, las elecciones en Grecia o el corte de pelo de Pablo Iglesias.

Por otra parte, no se deben olvidar los contenidos dirigidos a lectores, pero tampoco hay que olvidar a los escritores. Otro error muy común es el pensar que mostrar tu admiración por otro escritor de tu generación es un error o va a restar a tus ventas, cuando puede ser una de las mejores formas de auto promoción, siempre y cuando sea algo sincero y no suene a peloteo barato. Como diría tío Ben, «un gran poder conlleva una gran responsabilidad». El poder de una mención en Twitter puede ser muy grande en las manos y momento adecuados. Pero de la misma forma, mencionar por sistema y sin criterio a todos los autores de tu país que estén por encima de ti en la lista de los más vendido puede ser contraproducente. En cambio, si eres capaz de mantener una sincera relación con un puñado de autores afines a ti, y tienes también la suerte de contar entre ellos con alguno que tenga ya un cierto éxito, tienes una gran arma a tu disposición. Mencionar en una red social a uno de esos autores y comentarle lo mucho que te ha gustado su último libro puede ayudarte indirectamente as ti, cuando dicho autor te mencione de vuelta o reenvíe (en el caso de Twitter) tu mensaje a sus seguidores. Es muy posible que alguno de esos seguidores acabe siendo seguidor tuyo, y la bola de nieve se vaya haciendo más y más grande. No diré como otros que vayas a conseguir miles de seguidores en un mes, pero si sabes hacerlo bien conseguirás aumentar tu visibilidad y tu público objetivo de una manera constante y, más importante, de calidad. Porque lo que quieres son seguidores «de calidad», de los que no sólo leen lo que escribes y se interesan por lo que haces, sino que además incluso lo comparten con el resto de la red.

Recuerdo una frase que, paradójicamente, no recuerdo si es de una película, serie de televisión o libro, pero que me parece muy significativa: «si quieres hacer algo, toda decisión que tomes desde este momento debe estar encaminada a ello». Esto significa que si quieres escribir, publicar y llegar a los lectores, debes esforzarte en ello. Como decían en otra vieja serie de televisión «la fama cuesta». No ayuda mucho el hecho de que la mayoría tengamos qie ejercer otra profesión que es la que en principio pone las alubias en el plato o el dinero para el recibo de la hipoteca, pero en la medida de lo posible hay que intentarlo siempre que se pueda. Aprovechar los ratos libres para escribir en tu blog un artículo con el que crear tu contenido de calidad y en el cual des pistas a otros para conseguir el suyo es una forma de hacerlo.

A promocionarse todos.

Otra nueva reseña de «¿Quién dijo miedo?»

Estamos que tiramos la casa por la venta. Hoy mismo, cuando todavía no se ha cumplido ni una semana desde la última, se ha publicado una nueva reseña de «¿Quién dijo miedo?», en este caso en el blog literario «En tus libros me colê».

Y no penséis que esto ha terminado, puesto que sé que todavía hay varios blogueros que la están leyendo y preparando sus propias reseñas. A lo largo de los próximos días deberían aparecer al menos un par de reseñas, y sé que para le mes que viene tendría que publicarse por lo menos una más.

Esta opinión, como otras anteriores, la tenéis dentro de la página Opiniones de «¿Quién dijo miedo?» en esta misma web.

Y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, os recuerdo que mi novela «Venganza», disponible de momento en formato ebook en Amazon, está participando en el 2º premio de novela para autores indies de dicha web. El premio está ya en la fase de selección de los cinco finalistas, cuyas indentidades se darán a conocer alrededor del próximo día 16 de septiembre.

Deseadme suerte.

El arte de la envidia

Recientemente se ha formado un gran revuelo en la red, y lo que no es la red, tras la emisión el pasado domingo, dentro de la programación de AlacantíTv, de la última entrega del programa «La explanada».

En dicho programa se dedicó un largo rato a hablar sobre los «booktubers». Para quien no conozca el fenómeno booktuber, con más arraigo hasta ahora en EEUU y Latinoamérica, estamos hablando de jóvenes, en su mayoría adolescentes, que por medio de blogs y sobre todo Youtube hablan de los libros que leen y comparten sus críticas y reflexiones con todo aquel que quiera entrar en sus vídeos. Esta es la definición simple, puesto que los booktubers hacen más vídeos, como aquellos en los que cuentan qué libros tienen pendientes de leer en ese mes, qué libros han recibido regalados de autores y editoriales, etc.

Hasta aquí todo sería normal, con un programa de televisión dedicado a la literatura que invierte unos minutos en hablar sobre un tema candente dentro de este mundo literario nuestro. Pero la cosa deja de ser normal cuando en un programa que debería limitarse a informar y dejar que sea el espectador quien saque sus conclusiones o decida si quiere o no saber más sobre el tema tratado, la presentadora y la colaboradora que se ha «trabajado» el tema se dedican a criticar, vejar a insultar a los mencionados booktubers.

El programa comienza por criticar el uso mismo de la palabra «booktuber». Bien, podría llegar a entender eso en el marco de una crítica a ciertos anglicismos inventados y esperpénticos que se han visto recientemente, como «printear», «accesar», «spoiler», etc., pero no es de recibo criticar el uso de «booktuber», cuando, además de un juego de palabras, se trata del nombre que ya fue dado al fenómeno en EEUU hace muchos años. Amigos, a estas alturas no vamos a reinventar la rueda, ni debemos hacerlo. Es como si, por poner un ejemplo ridículo, un canal deportivo español quisiera emitir en España las carreras de la Nascar americana y decidiera, porque eso le parece un horrible anglicismo, rebautizarlas en España como «Nascoche». Sí, recurro a la reducción al absurdo, lo sé, pero igual de absurdo me parece quedarse con lo anecdótico del «tuber».

Lejos de quedarse ahí, la presentadora y su colaboradora pasan una media hora larga dejando caer perlas como «Esta chica tiene demasiado tiempo libre», o «Algo no ha funcionado en el sistema educativo» cuando descubren que una joven booktuber publicó su primer libro con solo 12 años. Después siguen con gloriosas intervenciones como «Algo hemos hecho mal nosotras» o «Igual me hago yo mi canal de Youtube». ¿Cómo llamamos a eso? La e con la ene, «en», la uve con la i, «vi», la de con i, «di», la de con la i y con la a, «dia». En resumen: «envidia».

Hacía tiempo que no acudía a un mayor chorreo de mala sangre, inquina y odio gratuitos y me parece increíble que en un país en que se sabe que apenas se lee, haya personas que permitan la emisión de programas de televisión en los que se pone a bajar de un burro a adolescentes que promueven la lectura. No se puede permitir que, desde el desconocimiento y la ignorancia más rancios y rastreros, se pronuncien gratuitamente frases como «toda la literatura juvenil es mierda». No seré yo el que diga que las novelas de Harry Potter sean lo más de lo más en literatura, pero han hecho una cosa que estas mujeres no pueden negar: crear cultura y lectores, y hacer que adolescentes y no tan adolescentes, que no habían cogido un libro en su vida o llevaban tiempo sin leer, se decidieran a dar una oportunidad a la literatura. Seguro que muchos de los que en su día leyeron esas obras no habrán ido a más y se habrán quedado en eso, pero con que sólo un 10% de aquellos lectores que se acercaron con curiosidad y/o miedo a Harry Potter hayan seguido leyendo, tanto si son obras similares como cosas con, supuestamente, más «enjundia», yo me doy por satisfecho y, como escritor, doy las gracias a J. K. Rowling y bato palmas con las orejas.

Me queda el consuelo de que se trata de una cadena de televisión local, con poca o nula audiencia, pero esto no deja de ser un reflejo de una realidad: España, por mucho que nos pese, es un país de envidias y envidiosos. Lejos de alegrarnos por los éxitos o las iniciativas de los demás, preferimos echar mierda sobre estas, y ni siquiera porque sean competidores directos. Todos nos hemos reído o sonreído alguna vez con el «Yo he venido aquí a hablar de mi libro» del ínclito Paco Umbral, pero, y esto lo digo por propia experiencia, ¿qué podemos esperar en un país de zancadilla continua como este? Si el propio escritor no habla de su libro, no habrá otros que lo hagan, mientras exista esa sensación, enquistada en muchos escritores y algunos «agentes culturales», de que hablar bien del libro de otro quitará ventas al tuyo propio. Mientras en este país no se entienda que el fomento de la lectura es en pro del bien común, no habrá manera de avanzar, y España seguirá siendo ese país en el que se publica mucho más de lo que se lee. Claro, por supuesto (conectemos el modo ironía) como dicen las presentadoras de «La explanada»: «tener un libro no tiene mérito, ahora cualquier puede tener un libro». Señoritas (o señoras, no las conozco tanto ni creo que quiera conocerlas), cualquiera puede tener un libro, pero cualquiera no puede escribir un libro que merezca la pena leer. Y de todos modos, mientras sigamos así, echando mierda a los escritores y a los agentes culturales, sean de la edad que sean y usen el medio que usen, no habrá manera de avanzar en dirección alguna.

Desde aquí quiero romper una lanza no sólo en favor de los booktubers, que se lo merecen por lo mucho que leen y por ser capaces de sacar los colores a adultos que van de cultos y no leen ni la décima parte que ellos, sino en favor de todos los agentes culturales de este país, donde el problema no es sólo el IVA cultural, sino esa imagen que personajillos como estas presentadoras proyectan sobre la cultura española, menospreciándola sin siquiera molestarse en conocerla. Me da igual si la novela de X o la película de Y son buenas o malas, siempre que exista la posiblidad de que se produzcan, en libertad y sin recibir críticas de quienes ni han abierto la novela ni han visto la película y, lo que es peor, nunca lo harán, ni esas ni otras.

Defendamos la cultura, leñe.

Doble reseña de «¿Quién dijo miedo?»

Doble no porque se hayan publicado dos reseñas, sino porque la autora de esta reseña ha creado dos versiones, una escrita en su blog y otra en Youtube. Viene a decir lo mismo en ambas, más o menos, pero es interesante esto de me mencionen también en Youtube.

Esta opinión, como otras anteriores, y las que vengan después (al menos de las que tenga noticia) siempre están en la página Opiniones de «¿Quién dijo miedo?» dentro de esta misma web, pero esta vez, al tratarse de una reseña doble, os voy a poner aquí también los dos enlaces, tanto al blog de la autora como a su vídeo de Youtube.

Eso sí, de momento en la web, hasta que la autora se dé cuenta (ya le he dejado un comentario) me ha cambiado el apellido de Urreta a Urrate 😀

http://labibliotecadeflashia.blogspot.com.es/2015/08/resena-quien-dijo-miedo-jorge-urrate.html

https://www.youtube.com/watch?v=ZuxPWUmqdMw

MyWordCount, el software que saca los colores a los escritores

Hoy quiero compartir con el mundo algo quie descubrí hace tiempo y que me ha facilitado mucho las tareas de corrección de manuscritos.

Todos, sin excepción, nos llamemos Jorge Urreta o Arturo Pérez-Reverte, tenemos «muletillas», esas palabras o expresiones que de forma consciente o inconsciente repetimos en nuestros manuscritos. No conozco las de Pérez-Reverte, pero en mi caso, por poner un ejemplo, es fácil que cuando termine el primer borrador de un manuscrito me encuentre con millones de apariciones de «la verdad es que».

Para eso está la corrección, ¿verdad? Parece fácil: buscas la muletilla que tanto repites y o bien eliminas todas sus apariciones, si es posible, o las vas cambiando por otras expresiones con el mismo significado. Pero, ¿conoces todas tus manías? ¿Sí? ¿Seguro? ¿De verdad de la buena?

Para todo lo demás, MyWordCount.

Tiempo ha, me encontré un poco perdido por esto de las muletillas, y tras encontrarme con varios problemas así, decidí que necesitaba buscar una manera de dar con todas ellas sin volverme loco y sin tener que leer mis manuscritos letra por letra, a razon de una por minuto, hasta estar seguro de haberlos limpiado de morralla.

Así, gracias a Google y a un poco de paciencia, di con MyWordCount. Es un software muy completo para el análisis de todo tipo de textos y, aunque está pensado inicialmente para autores de habla inglesa, tiene unas cuantas funciones que no dependen del idioma. Por otro lado, costaba $15, y no parecía un gasto tan exagerado teniendo en cuenta los resultados prometidos.

Como se ve, el interfaz es bien simple. Un menú sencillo y varias pestañas que muestran las diferentes opciones de análisis del texto.

Lo primero es abrir el documento, para lo cual tendremos varias opciones:

Word document: Es evidente el significado, pero no así su utilidad. Si se usa Microsoft Word, es posible analizar los documentos con MyWordCount y a la vez ir modificando el documento original en Word, lo cual es una gran ventaja.

Plaint text or RTF file: Permite abrir un documento en formato de texto ASCII o RTF. En este caso, como en los otros 3 aparte de Word, MyWordCount no se comunica con la herramienta usada para la edición, por lo que la revisión es un poco más pesada, pero nada que no se pueda soportar.

Website URL: Permite indicar la dirección de una página web y analizar su texto.

Paste from clipboard: Analiza el texto que se encuentre en el portapapeles de Windows. Si no se usa Word, esta es la mejor opción. Es la que yo utilizo.

Read Scrivener files: Scrivener es un procesador de textos especialmente diseñado para escritores, ya que permite crear un proyecto que contenga el manuscrito junto con anotaciones, investigaciones, etc. También está pensado para autores de habla inglesa.

Una vez cargado el documento, llega el momento de analizarlo. Se pueden realizar todos estos análisis:

Words: Análisis de palabras del documento y cuántas veces aparecen en él. Antes del análisis, se escoge la longitud mínima de las palabras a analizar. MyWordCount entonces analiza el documento, busca todas las palabras de la longitud indicada y te dice cuántas veces aparecen en el documento.

En mi caso, he escogido analizar las palabras de más de 5 caracteres. Entonces, MyWordCount me ha analizado el documento y me dice cuántas palabras de más de 5 letras hay y cuásntas veces aparece cada una, pero no se limita a eso. Muestra varias columnas para que sepas cuántas veces aparece esa palabra, tras dividir el documento en grupos de palabras. Hace grupos de 50 palabras, de 50 a 100, de 100 a 200 y de más 200. Este te sirve por ejemplo para interpretar que si tienes una palabra que se repite mucho, pero entre cada repetición hay más de 200 palabras de distancia, igual no te estás repitiendo tanto como parece. Y hay palabras que es inevitable que se repitan, En mi caso, la primera palabra es César, el nombre de uno de los protagonistas de la novela que he usado para la demostración. Es lógico que el nombre de un protagonista aparezca 582 veces en un manuscrito, ¿verdad?

Phrases: Es como las palabras, pero con frases. En este caso se escoge el número de palabras de la frase en lugar de la cantidad de letras de las palabras a analizar.

En este caso, he hecho un poco de trampa, ya que he utilizado el manuscrito de mi novela Venganza, que está ya repaasada varias veces y corregida, pero me sirve para ilustrar a qué nos interesa llegar usando MyWordCount. Nos interesa la situación de este manuscrito. Hay frases que se repiten, pero el número de repeticiones en grupos pequeños de palabras es mínimo, y en muchas ocasiones se da 0 o 1 repetición.

Con esto, y las frases más repetidas localizadas, es cuestión de abrir el documento a corregir, salvo que se esté usando Word, que se puede comunicar directamente con MyWordCount, e ir buscando las frases en cuestión para poder corregirlas in situ. Cada cierto tiempo, después de haber revisado y corregido en el procesador de textos una o dos expresiones, conviene guardar el documento, para después volver a abrirlo. Esto puede parecer aburrido, pero es lo mejor ya que así se mantiene sincronizado el contenido del manuscrito con la corrección.

SentenceStart: Permite ver si repites hasta la saciedad el mismo comienzo de frase. El funcionamiento es igual que el de la pestaña de frases.

El resto de pestañas sólo sirven para manuscritos en inglés. GradeLevel aplica al texto un algoritmo, llamado de Flesch-Kincaid, que se usa en textos en nglés para determinar cuán fáciles o difíciles de leer resultan. -ly adverbs sirve para detectar adverbios, los grandes enemigos del escritor. No sirve para español, ya que mientras que en este idioma los adverbios acaban en -mente, en inglés acaban en -ly.

Por último, la pestaña Characters hace algo que Word y otros procesadores de textos ya ofrecen: contar las letras y palabras totales del documento.

CONCLUSIÓN:

Incluso no siendo adecuado al 100% para escritores que no ejerzan en lengua inglesa, ya sólo las funciones de búsqueda de palabras y/o frases repetidas son de gran ayuda. No serás consciente de las muletillas que repites sin darte cuenta hasta que MyWordCount te las ponga en la cara. Pero tranquilo, no se reírá de ti.

Dónde encontrar MyWordCount: http://www.mywritertools.com/Products_wordcount.asp

Cambios en el blog y novedades sobre «Venganza»

Si últimamente habíais entrado en la sección de blog de la página supongo que ya os habriáis dado cuenta de que el blog no era más que un marco en el que se mostraba mi blog de Blogger. Por un lado era cómodo para mí, pero por otro lado era bastante feo.

Por eso, he pasado los últimos dos días pasando una a una todas las entradas de mis dos antiguos blogs «Escritor en espera» y «Jorge Urreta escritor» al blog que el proveedor del hosting de la página, Wix, me ofrece. Lo único que no he podido traspasar, por desgracia, son los comentarios, pero las entradas están todas. Quien quiera comentar ahora podrá hacerlo en el propio blog con su usuario de Facebook.

Además, aprovechando mis conocimientos y experiencia en informática (que por algo paso 8 horas al día trabajando en eso) me las he ingeniado para hacer que cuando alguien entre en cualquiera de los blogs antiguos sea automáticamente dirigido al nuevo. No es bonito, pero sí efectivo.

Por otra parte, Venganza, la novela que os presenté la semana pasada, tras inscribirla en el segundo premio de novela de Amazon, empieza a dar sus primeros frutos. Ayer mismo apareció el primer comentario de un lector, que le da nada más y nada menos que 5 estrellas, todo un subidón de moral que me anima a seguir escribiendo y a creer en lo que escribo.

También sé que hay una bloguera que está a pocas horas de terminar de leer «¿Quién dijo miedo?» para hacer una reseña. Lo poco que sé es que en un vídeo de Youtube en el que hace el «unboxing» del ejemplar que le regalé la define como «una sorpresa». Si queréis estar al tanto de sus novedades y del momento en que publique la reseña, he aquí su blog La Biblioteca de Flashia.

«¿Quién dijo miedo» tiene nueva y flamante reseña, y tengo una sorpresa

Tenemos una nueva reseña de mi novela «¿Quién dijo miedo?», una de tantas reseñas que ya me habían avisado que irían apareciendo.

En este ocasión se trata del blog «Dragones en el país de los libros», donde a Alicia, reponsable del blog, le ha gustado la novela, a la vez que ensalza su narrativa y su desarrollo.

Es una maravilla y una gozada poder ver que la novela está gustando, y estas reseñas me dan una visibilidad que hasta el momento no tenía. Espero tener en breve más lectores con los que discutir sobre esta u otras novelas mías, ya que para eso escribimos, para llegar a los lectores y poder compartir con ellos lo que nuestra fértil imaginación crea.

La reseña se puede leer en la siguiente página: http://dragonesenelpaisdeloslibros.blogspot.com.es/2015/08/resena-quien-dijo-miedo-jorge-urreta.html

En otro orden de cosas, no olvidéis que otra novela mía, titulada «Venganza» está inscrita en el 2º premio de novela para autores «indies» de Amazon. Si fuera ganadora, sería publicada en papel por le editorial La Esfera de los Libros y traducida al inglés y editada por Amazon fuera de España.

A diferencia del año pasado, en esta edición del premio Amazon no tiene en cuenta los votos de los lectores en las fichas de las novelas presentadas, así que ni pediré el voto para mí ni, como se rumoreaba que algunos estaban haciendo, pediré el voto negativo para otros. Aquí os dejo la portada de la novela, obra de la magnífica diseñadora bilbaína Maialen Alonso y el enlaza a la ficha en Amazon:

Participo en el 2º premio de novela de Amazon

Desde hoy mismo se ha materializado un proyecto que he estado llevando un poco en secreto, en parte porque dudaba si sacarlo adelante o no, y no fue hasta hace pocos días que decidí hacerlo.

Esta introducción es para anunciar que he inscrito una novela en el 2º premio de novela para autores «indies» en español organizado por Amazon. La primera edición fue un éxito, y la ganó Jorge Magano, un autor al que sigo desde hace tiempo en redes sociales, con la magnífica «La mirada de piedra». Con mi novela espero convertirme en su sucesor en lo más alto del premio.

La novela se titula «Venganza». Es una obra de intriga, como viene siendo habitual en mí, con ciertos elementos de historia paranormal. La portada de la obra, que espero la haga mucho más atractiva, es obra de Maialen Alonso, una escritora y diseñadora que hace maravillas.

Esta es la sinopsis de la obra:

«Solo cinco personas sobreviven tras un pavoroso accidente aéreo en un vuelo regular a Nueva York. César, un oficinista con insomnio que busca alivio en una clínica de trastornos del sueño. Daniel, un joven músico aficionado que ha ganado una beca en una prestigiosa escuela neoyorquina. Álex, un afamado odontólogo que va a presentar su trabajo en la Gran Manzana. Y por último, Óscar, un militar retirado, y su mujer Olga, que buscan unas vacaciones que solo ella deseaba.

Sin saberlo, César guarda el secreto sobre cómo volver a la civilización, pero ni él mismo lo conoce o entiende. Desde el primer momento las envidias e intereses personales chocarán con el bien común, en una intriga trepidante con desarrollo y final sorprendentes.»

Más información, y enlace de compra (son solo 2,99€), en Amazon:

http://www.amazon.es/Venganza-Jorge-Urreta-ebook/dp/B0146ECDW8