Un poco más de visibilidad

Eso precisamente es lo que espero conseguir con lo último que he hecho.

Hace tiempo, supe de la existencia de una web, Ediciona, que pretendía ser un completo directorio de profesionales de la escritura, de editores a escritores, pasando por agentes literarios, ilustradores, diseñadores, etc. Reconozco que en su momento me di de alta como quien se rasca la nariz, no muy seguro de si esa iniciativa saldría adelante o se estrellaría como muchas otras en el pasado.

A día de hoy, Ediciona parece estar funcionando. En los últimos tiempos, he recibido varios avisos, procedentes de Ediciona, en los que algunas editoriales buscan escritores o textos. Gracias a eso, por ejemplo, estoy ahora en contacto con una editorial que se interesó mucho en uno de mis manuscritos. De momento están todavía estudiando un resumen, pero las primeras conversaciones que he podido mantener con ellos han sido bastante positivas.

Lo que inicialmente eran muy buenas intenciones y un directorio formado, literalmente, por cuatro amigos ilusionados, se ha convertido ahora en un hecho. Todos los directorios profesionales se han visto enormemente ampliados, lo que permite una verdadera interacción entre profesionales. Ediciona se ha convertido en una gran manera de que un escritor de cuentos encuentre un buen ilustrador, o cualquier escritor encuentre correctores, editoriales y todo tipo de gente dispuesta a colaborar, y viceversa. El número de usuarios aumenta continuamente, lo que alimenta la esperanza de que Ediciona se consolide como el punto de encuentro que siempre ha querido ser.

Para aquellos interesados en ver mi perfil de Ediciona, está disponible en http://www.ediciona.com/jorge_urreta-dirf-2019.htm

En cuanto a mis novelas, todo sigue su curso como siempre, excepto por la editorial que acabo de mencionar. Aparte de eso, acabo de enviar un manuscrito en papel a una agencia literaria de Madrid con la que hasta ahora no había tratado, y un resumen de mi primera novela, que tenía desde hacer tiempo pendiente repasar, está ahora en manos de otra agencia literaria. Es la primera vez que muevo esa novela desde hace más de tres años, y espero tener suerte. A pesar de ser la primera, quedé muy contento con el resultado y siempre he pensado que la historia salió redonda, así que espero que la cosa funcione.

Saludos a todos y hasta la próxima actualización.

Volvamos con la coedición

Hoy mismo he dicho que no quería insistir en la coedición, pero un comentario, recibido en una de las entradas en las que hablaba sobre ella, me ha hecho cambiar de opinión. Pensaba añadir un comentario en la mencionada entrada, pero el artículo resultante ha quedado demasiado largo para un comentario. Además, creo que resume algunos conceptos que interesarán a más personas. La entrada comentada es la que titulé en su día «Coedición, esa gran desconocida» y el comentario al que aludo, firmado por un lector llamado Samuel, dice lo siguiente:

Hola Jorge,

me parece interesante tu blog, pero creo que la coedición no siempre es tan mala como la pintan. Ni que decir tiene que en ocasiones la coedición se termina convirtiendo en una autoedición por el alto gasto que supone. Pero, perdona que discrepe contigo sobre la fuerza de un libro que ha sido publicado bajo gastos del autor. Existen infinidad de libros buenos, conocidos, que han tenido que ver la luz a través de la coedición. Buen ejemplo de ello tenemos «El Código Davinci» una novela que conocida en todo el mundo, y cuyo autor tuvo que coeditar su obra para entrar en este difícil mercado de las letras. ¡OJO! creo que para coeditar hay que tener mucho cuidado (números de ejemplares…) pues la edición puede hipotecarnos. Soy escritor novel, he escrito una novela y estoy acabando la segunda, y la primera no ha visto la luz todavía. Espero que tengáis mucha suerte. Soy de Madrid, si alguien quiere contarme sus anécdotas literarias aquí tiene un amigo que le va a escuchar.

Samuel, agradezco tu comentario, pero quiero que entiendas mi postura: yo no digo que la coedición en sí sea mala, sino que la coedición puede estar bien siempre que el autor sea consciente de dónde se mete y lo que la coedición implica.

En mi caso, harto estoy ya de recibir ofertas de coedición enviadas sólo unos pocos días después de haber enviado yo un manuscrito de más de 200 páginas. Son ofertas de editoriales que, con su actitud, demuestran no haber leído el manuscrito. Ese es el tipo de coedición que denuncio, el llevado a cabo por editoriales que se limitan a multiplicar el número de páginas de cada manuscrito que reciben por un precio por página estándar, y remiten una oferta al autor. De todos es sabido que todas las editoriales están desbordadas por la cantidad de manuscritos no deseados que reciben, y tiempos de respuesta de una o dos semanas son sencillamente inverosímiles. Hay demasiados lobos con piel de cordero que se aprovechan de la inexperiencia de un autor novel ilusionado con su flamante primera novela.

En otro lado, están las editoriales tradicionales que no dicen que no a un autor que ofrezca pagar parte de la edición o toda al completo. En casos así, donde es el autor el que de forma consciente pide la coedición o autoedición, no tengo nada que objetar, sobre todo porque ninguna editorial con un mínimo prestigio publicará una obra que quede muy por debajo de sus estándares, aunque el autor pague por ella. Eso sí, nunca revelarán que el libro ha sido coeditado o pagado íntegramente por el autor. Supondría un gran desprestigio para ambas partes.

Conozco el caso de Dan Brown. Pero de igual manera, la mayoría, sino todos, de los grandes filósofos del sigo XX debieron pagar por publicar sus obras, para luego morir en muchos casos en la mayor de las indigencias.

Publicar, sea de la manera que sea, tradicional o pagada, no asegura nada en el mundo editorial hoy en día, pero es un hecho que el haber pagado por publicar no contribuye a aumentar el prestigio de uno. ¿Por qué recuerda la mayor parte del mundo editorial a Dan Brown? ¿Por sus dotes de escritor o por haberse embolsado millones de dólares con una obra publicada en régimen de coedición? Es más, ¿qué obras de Dan Brown han tenido una repercusión que se pueda acercar a la de «El código Davinci»? Tal vez «Ángeles y demonios», pero el resto han pasado sin pena ni gloria entre las demás novedades editoriales. Aunque el señor Brown tenga ahora dinero para vivir dos o tres vidas enteras sin dar un palo al agua, no pasará a la historia, y dudo mucho que las futuras generaciones estudien su obra en clase de literatura.

Con esto no quiero decir que yo aspire a convertirme en un clásico o en objeto de estudio, pero sí que deseo que mis futuros (espero) lectores me valoren por la calidad de mis obras o lo que éstas evoquen en ellos, y no por la polémica, venga de donde venga.

Espero haber aclarado un poco más mi postura. De todos modos, sigo pensando como siempre: incluso de forma consciente y/o voluntaria, la coedición debería ser el último recurso. Vale más la pena esperar y recibir 20 ó 30 rechazos antes de recibir un sí, que ir por la vía rápida, que, en muchos casos, es un callejón sin salida.

Saludos.

Otro poco de publicidad

Ante todo, debo pedir disculpas por haber dejado el blog un tanto olvidado, pero mis circunstancias personales (obras en casa y otros líos) han provocado que en los últimos meses no haya dedicado tanto tiempo como antes a escribir o a mover mis escritos, por lo que no hay mucho que contar.

Pero hoy, voy a ceder nuevamente mi pequeño espacio a alguien que acaba de publicar su primera novela y cuyo proceso he seguido desde el primer día. De hecho, es una persona a la que en su día aconsejé dirigirse a la agencia literaria Sandra Bruna, con quienes yo estaba tratando en esos momentos. De hecho, son quienes la están representando ahora, con gran éxito y un montón de ilusionantes planes de futuro.

La persona en cuestión se llama Montse de Paz, aunque quienes frecuenten los foros de bibliotecas virtuales la conocerán por el seudónimo (Elisabet) que viene usando allí y en otros foros similares desde hace dos años. Tras un año y pico de tratar con Sandra Bruna y las editoriales que mostraron interés en su manuscrito, hace exactamente una semana que éste vio la luz en forma de novela, nada más y nada menos que de mano de la editorial Espasa Calpe, una de las que más solera tienen en el panorama literario español.

De momento, no voy a hacer la crítica del libro, ya que estoy a la espera de que me lo traigan a Casa del Libro de Bilbao, donde lo pedí ayer. No es que la distribución en sí sea mala, pero hace tiempo que constaté que Bilbao, pese a contar con varias librerías muy interesantes, se ve a veces un poco olvidada. De hecho, el ejemplar que me van a vender es el único que va a llegar a la librería. Por lo menos, ese hecho tal vez sirva para que en breve les envíen al menos otro más. En cuanto haya dado buena cuenta del libro, haré la crítica. De todos modos, no puedo dejar de recomendarlo, ya que conozco el estilo de su autora y escribe verdaderamente bien. Para quien le interese, es una novela encuadrada dentro del género de literatura juvenil. Incluyo una serie de enlaces para quien desee más información.

Página en Casa del Libro:
http://www.casadellibro.com/libro-estirpe-salvaje/2900001272588

Tema, iniciado por la autora, en los foros de sedice.com:
http://www.sedice.com/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=35289&highlight=

Blog en el que la autora fue detallando, paso a paso y desde que consiguió agente, el proceso de publicación de la novela:
http://comollegarapublicar.blogspot.com

Por mi parte, como ya he comentado antes, últimamente he estado un tanto parado, aunque he seguido moviendo algunos de mis textos como hasta ahora. En los últimos tiempos, he seguido recibiendo unas cuentas ofertas de coedición más, pero por cansinas que resultan no merece la pena reseñarlas una por una. Sigo retocando el relato corto que la agencia Sandra Bruna me recomendó convertir en novela, y la cosa pinta bastante bien. La historia ha ganado en profundidad y he sido capaz de pulir algunos aspectos del original que nunca terminaron de convencerme. Como relato o como novela, es una historia por la que siempre he sentido especial cariño (fue la primera historia relativamente larga que me planteé escribir, aunque no la primera que escribí) y le estoy poniendo bastante interés. Como siempre, os mantendré informados de las novedades.

Saludos a todos.

Sigo vivo…

… aunque no lo parezca por las pocas actualizaciones que se ven por aquí.

Últimamente no ha habido grandes novedades en mi pequeño mundo editorial, excepto los movimientos que yo he realizado. De quien tenía que esperar respuesta la sigo esperando, así que por esa parte no hay mucho que contar, aunque sí hay unas pocas novedades.

Por una parte, he terminado ya con aquella novela corta que desde la agencia Sandra Bruna me aconsejaron convertir en novela. Al finalizar, tiene el doble de páginas, aunque todavía debo repasarla. Ahora está reposando tranquilamente, y dentro de un tiempo (un mes o dos) la retomaré. Creo que he logrado evitar el «meter paja» sin más, y al final he desarrollado una trama nueva que empieza donde finalizaba la primera versión de la historia. He tenido que variar ligeramente el final que había escrito, pero las dos partes de la historia encajan como un guante. La primera parte es una novela de intriga con algo de novela negra y terror y la segunda mitad es una novela policíaca en toda regla. He introducido unos pocos personajes nuevos y algo de acción, y creo que ha quedado una historia bastante atractiva. Pero bueno, eso el tiempo, o quien la lea, lo dirá.

Por otra parte, hace poco escribí un nuevo relato de esos que me da por escribir de vez en cuando de un tirón. En este caso, se trata de un relato de ciencia ficción plagado de humor e ironía, que escribí una tarde de aburrimiento de fin de semana, en un par de horas. Aún tengo que repasarlo bien, pero la primera persona que lo ha leído (no es de mi familia) ha dado un voto positivo. Mi idea es corregirlo en los próximos días y más adelante, cuando encuentre el adecuado, enviarlo a algún premio literario. La única pega es que al tratarse de un relato de ciencia ficción, las posibilidades se reducen mucho.

Para terminar, la semana pasada envié un manuscrito a una editorial de reciente creación. Pero a pesar de dicho detalle, es una editorial bastante interesante, ya que sus responsables cuentan con bastante eperiencia en el mundo de las letras, y son miembros activos de diversos portales y/o foros literarios en Internet. No es una editorial muy grande, pero sí está llevada por gente que en su género (fantasía, ciencia ficción y terror) cuenta con bastante prestigio en este país. Espero que les guste. Ayer, cinco días después de enviar el manuscrito, recibí un email avisándome de que lo habían recibido y me darían una respuesta en el menor tiempo posible. Esto me lleva a pensar que, desde que se presentaron la semana pasada, han debido de recibir un aluvión de manuscritos que les tienen ocupados. Tiempo al tiempo y paciencia, como siempre.

Pues bien, eso es todo por hoy. Es posible que en breve escriba algún relato para subir al blog, aprovechando que, mientras espero a que mi última novela repose, he decidido no ponerme con ninguna novela larga y ampliar mi colección de relatos cortos.

Saludos a todos.

Nueva actualización

Sólo unas pocas líneas para contaros en qué ando metido en estos días.

Aprovechando que estoy de vacaciones hasta final de agosto, he aprovechado para empezar a escribir un relato corto nuevo, el cual presentaré a un premio literario. Aparte de eso, acabo de mandar otro relato que escribí recientemente a una editorial, para una antología de relatos que están preparando. En breve, deberían decirme si lo aceptan o no. Es uno de los últimos relatos que he escrito y me gustó mucho el resultado, así que tengo buenas sensaciones respecto de sus posibilidades.

En otro orden de cosas, he vuelto a recibir una respuesta de una editorial en forma de contrato de coedición. Si hiciera muescas en la pared como los presos, se me están cayendo los ladrillos si tuviera que hacer una por cada contrato de coedición recibido. En este caso, la editorial volvió a contestar en sólo dos semanas, con lo que supongo que ni han llegado a leer el manuscrito. Bastante será si han leído el resumen que adjunté. En este caso, se trataba de 2500 euros. Vamos, calderilla para cualquiera.

Pues nada, así están las cosas. Seguiré informándoos.

A las buenas noches…

Después de un tiempo sin actualizaciones, vuelvo a escribir, esta vez para hacer un anuncio y para hablaros de mi último proyecto. Primero, el anuncio.

Desde este momento, este blog cuenta que con dos cosas que inicialmente no quise incluir, confiando (ahora sé que demasiado) en la seriedad de la gente: moderación de comentarios e imposibilidad de que usuarios anónimos los hagan.

Alguno de vosotros lo habrá visto hoy mismo, antes de que lo borrara, pero hoy este blog ha sufrido el enésimo comentario anónimo del tipo de «voy a crear polémica en un blog, que me aburro mucho». Aparte de eso, el amigo anónimo se ha dedicado a insultarme personalmente, para defender una afirmación que yo ya había desmontando. No voy a entrar en detalles, que no son necesarios, pero sí quiero dejar claro que me he hartado. No soy contrario ni a los comentarios ni a las críticas constructivas, pero sí a quienes sólo buscan acrecentar su propio ego llenando de mierda y polémica barata los blogs o foros de los demás. Desde ahora, quien quiera hacer un comentario, al menos tendrá que dedicar unos minutos a registrarse en cualquiera de las múltiples opciones que Blogger brinda a tal efecto, lo que espero sirva para desanimar a internautas aburridos y especialistas en repartir mierda con ventiladores.

Pasando a cosas más positivas, acaba de publicarse el segundo número del periódico «Terra migrante», en el cual escribo. Para los que no recordéis lo que ya comenté en su día, es un periódico suizo, escrito en español y portugués, para inmigrantes que hablen las mencionadas lenguas. El primer número se publicó a finales de marzo, pero no os hablé de él, ya que mi colaboración en dicho número fue meramente logística y no firmaba artículo alguno. En este segundo número hay ya un artículo mío.

Si alguno de vosotros vive en Suiza es posible que lo conozca y lo pueda conseguir en papel. Para los que no, el periódico está disponible online en http://www.terramigrante.ch y se puede descargar en formato pdf.

Bueno, eso es todo de momento. Yo sigo con mi novena novela y ahora escribiendo también un relato corto para un premio literario. Gracias a que trabajo con horario de jornada intensiva, ahora escribo más y mejor. Y ni que decir tiene que sigo dando la lata a toda editorial o agencia literaria que voy conociendo.

P.D.: Para anónimos y similares: antes de que digáis algo sobre ello, sí, en el artículo del periódico hay un pequeño gazapo. No hace falta que digáis cuál es o juguéis conmigo a la búsqueda de los errores.

Consejos prácticos

Aunque en diversos foros me he prodigado en divulgar estos consejos que ahora voy a reproducir, me he dado cuenta de que, a pesar de haberos hablado mucho de mis experiencias con editoriales y seres de similar calaña, nunca me he parado a explicar la manera en que lo hago. Escribir aquí sobre dicho tema me puede servir para disipar las dudas de muchos que me han escrito interesándose por cómo se debe contactar con una editorial o agencia literaria, y para que otros, en forma de comentario, puedan aportar ideas o consejos que echen en falta. La idea es, como siempre,. aportar mi granito de arena, pero sin dejar de aprender también de otros en mi situación o con mayor experiencia. Vamos por partes, como dijoJack del destripador.

Cómo contactar con una editorial (Basado en mi propia experiencia):

En principio, cada editorial es un mundo, y cada editor tiene sus manías, a pesar de lo cual, mi experiencia me dicta unos cuantos consejos a tener en cuenta:

1) Nunca, salvo que la editorial lo pida expresamente, se debe enviar un manuscrito completo a una editorial, tanto si es por correo electrónico, como si se usa el tradicional. En muchos casos, los originales no solicitados van a la papelera, la del cliente de correo, o la del despacho del editor. Y algunos se quedan en la papelera de la secretaria del editor. Por regla general, a la mayoría de editoriales no les gustan los manuscritos no solicitados.

2) Antes de enviar un manuscrito completo, enviar un resumen, junto con una carta de presentación. Habrá quien piense que este resumen también acabará en una papelera, por ser también algo no solicitado, pero lo cierto es que tiene muchísimas más posibilidades de ser leído. Un buen resumen, debe constar de: Carta de presentación del autor, con un breve currículum literario, sinopsis del manuscrito, ni demasiado extensa ni tampoco de estilo «telegrama» y, por último, algún fragmento del manuscrito. Dependerá del caso, pero lo normal es enviar uno o dos capítulos. Hay quien habla también de incluir una especie de «estudio de mercado» en el que se indique a qué tipo de lector se considera dirigida la obra y las perspectivas de venta que se le ven, aunque esto último suele ser más habitual en textos que no sean de ficción. A partir del momento en que la editorial se muestre interesada en el resumen que has enviado y pida el manuscrito completo, tu obra ya no es un «manuscrito no deseado», lo que ya deja entreabierta una puerta.

3) Relacionado con el punto anterior, trata de hacer un buen resumen. No hay que olvidar que un escritor, como ya dejé ver en un artículo anterior, debe serlo a tiempo completo, aunque sea sólo para escribir la lista de la compra. No vale para nada tener la novela más rompedora de la década si luego se le presenta a la editorial por medio de un resumen farragoso o mal escrito. Aunque la editorial pueda tener (y siempre tendrá) alguna duda sobre el texto, siempre estará más dispuesta a solicitar el resto del manuscrito a alguien capaz de presentar su obra en condiciones. Si queremos que nos traten como profesionales, debemos comportarnos como tales, y no enviar como carta de presentación una redacción de colegio.

4) Paciencia, pero sin dejar de defender los propios intereses. En los plazos de respuesta de las editoriales, no existen las verdades absolutas, pero no está de más tratar de estar al tanto de éstos en cada caso. No hay que tener vergüenza en preguntar, en el momento de enviar el manuscrito completo, cuánto tiempo van a tardar en respondernos, aunque sea sólo un tiempo aproximado. Después, si pasa ese tiempo y vemos que no hay respuesta, basta con, educadamente, volver a preguntar. Las editoriales españolas reciben cientos e incluso miles de manuscritos al mes, por lo que es perfectamente factible que, en un momento determinado, la carga de trabajo les impida responder con la misma celeridad que en otras épocas del año. En cuanto a las editoriales que no dan un plazo de respuesta o se limitan a decir que sólo responderán en caso de que el manuscrito les interese, no hay mucho que hacer, y tampoco hay verdades absolutas. Algunas responderán si el autor se lo solicita expresamente, y otras ignorarán emails o llamadas telefónicas. Queda a criterio del autor elegir qué cree que debe hacer en cada caso.

Cómo contactar con una agencia literaria:

Ni más ni menos que de la misma manera que con una editorial. Los agentes literarios, salvo casos que podría contar con los dedos de una mano (y me sobraría alguno), gustan también de recibir primero un resumen del manuscrito, con el mismo contenido que antes comentaba. Al fin y al cabo, los agentes literarios trabajan en muchos casos como si fueran los departamentos de lectura de las editoriales, por lo que se aplican (más o menos) las mismas normas que en el caso de éstas.

Consejos finales, aplicables a cualquier caso:

1) Corrige tu texto tanto como sea necesario, hasta que quedes contento con él. El «calentón» de acabar una obra de la que te sientes especialmente orgulloso te puede llevar a querer enviarlo inmediatamente, pero no hay peor error. Aunque creas tener entre manos lo mejor que se ha escrito en las últimas décadas, no debes nunca olvidar que eres un ser humano y, por tanto, proclive a lametedura de pata. Es muy probable, por no decir seguro, que hayas cometido algún que otro error. Igual querías escribir una palabra, pero entre que se te fue el dedo a la tecla que no era y que tenías activada de autocorrección de Word, acabaste con otra sin el más mínimo sentido en esa frase. O igual olvidaste el acento en un «aún» (por poner un ejemplo), pero como dicha palabra es correcta tanto con acento como sin él, tu corrector ortográfico ni se enteró. O tal vez el coche del protagonista comenzó siento un Seat Panda rojo y acabó siento un Ford Fiesta azul cielo, sin que entre medio cambiara de utilitario. El consejo que los expertos dan, y que yo reproduzco por haberlo experimentado por mí mismo, es dejar el manuscrito apartado durante unos meses, por lo menos tres. Después, lo empiezas a leer de nuevo. Con el tiempo transcurrido, será en parte como sí fueras un simple lector, y los posibles fallos saldrán más fácilmente a la luz. Después, se lo dejas ver a unos pocos amigos (los más críticos de tu círculo de amistades) y cuando hayas pasado el filtro de algún lector externo, ya estarás listo para que una editorial o agencia literaria tenga acceso a tu manuscrito.

2) No te limites. Es cierto que en algunas editoriales y agencias literarias no les gusta que el manuscrito que están evaluando esté al mismo tiempo en manos de otros, pero la mayoría son conscientes de lo lento que es el proceso editorial y, en muchos casos, dejan abierta la posibilidad de que envíes el manuscrito a otra gente. Una vez más, no tengas vergüenza de preguntar por la política de la editorial o agencia a ese respecto, y si ves que no les importa queenvíes el manuscrito a otra gente, hazlo. Quién sabe, tal vez en el futuro te puedas encontrar con ofertas de dos editoriales y en una situación de cierto poder. Por otra parte, muchas editoriales o agencias literarias se tomarán muy mal que envíes tu manuscrito simultáneamente a otros sin por lo menos avisarles de tus intenciones. Todo esto no es aplicable al resumen inicial, sólo al momento en el que la editorial te solicita el manuscrito.

3) Acepta las críticas, siempre que sean constructivas, y más si la editorial o agencia está dispuesta a seguir adelante. Todos somos conscientes de lo duro que es escribir una novela completa, que en muchos casos habrá costado más de un año y más de dos sacar adelante, pero no hay que encerrarse en el «porque yo lo valgo» o «mi obra es perfecta como está». Habrá detalles que no gusten al editor, desde cosas tan simples como el título hasta partes enteras de la trama, y hay que ser capaz de encajar las críticas. Con esto no quiero decir que el autor deba agachar las orejas y decir que sí a todo, pero tampoco debe creerse un semidiós. Por otro lado, si consideras que tu criterio es acertado, no dejes de defenderlo. Un buen editor respeta tanto a un autor humilde que acepta una crítica o una corrección, como a aquel capaz de razonar por qué considera que tal o cual parte de su obra está bien tal y como esta. Aunque, evidentemente, la cabezonería o el tratar de imponer el criterio propio sólo por ser el autor de la obra no lleva a ninguna parte. Si quieres tu obra publicada tal y como está, sin ninguna corrección ni cambio alguno, siempre tendrás la autoedición o la coedición, pero en ese caso, más vale que tu obra sea perfecta e inmaculada.

Bien, espero que estos consejos sirvan para aclarar las dudas de los que me habéis escrito desde que abrí este blog y para animar a otros a dar salida a sus manuscritos. Yo mismo tardé varios años entre que empecé a escribir y empecé a enviar manuscritos y propuestas a editoriales y agencias. En parte por desconocimiento, en parte por vergüenza. Fue gracias a gente con más experiencia que pude atreverme con esto, y no puedo hacer menos que animar a los que ahora se encuentren en esa misma situación.

Saludos y suerte a todos lo que lo intentéis.

Una recomendación: Casa de títeres

Recordaréis que hace un tiempo os hablé de una novela que estaba a punto de salir, titulada «Casa de títeres». Pues bien, acabo de cerrarla hace unos minutos, después de leerla de un tirón.

No os voy a engañar, tampoco ha sido una sesión de lectura «maratoniana». La novela es lo que se podría denominar «relato largo». Tiene 63 páginas y se lee de un tirón, en parte por la brevedad del texto y en parte por lo que engancha.

Pero antes de seguir adelante, sí hay algo que debo hacer: dar un par de tirones de orejas a la editorial, por unos fallos que he encontrado, en forma de acentos en unos casos omitidos y en otros incluidos en palabras que no deberían llevarlos. No quiero decir con esto que la historia sea mala, que no lo es, pero esos detalles me han dejado cierto mal sabor de boca. A pesar de todo y de lo que he disfrutado con la lectura del relato, no podía dejar de comentar este detalle, porque no creo que fuera justo ni para mí mismo, la fidelidad a mis principios, ni para la autora, cuyo talento para contar historias merecía una mejor edición.

La novela ha sido publicada por la editorial catalana Maikalili, dentro de su colección dedicada a ciencia ficción, fantasía y terror, y une detalles de esos dos últimos géneros. Su historia engancha prácticamente desde la primera página, en la cual se describe la lúgubre y tenebrosa situación en la que se encuentra la protagonista. Para antes de llegar a la segunda página, ya deseas saber cómo llegó a dicha situación, y no tardas mucho en saberlo. Después, un desbocado desenlace lleno de sorpresas, que no dejará indiferente a nadie.

En definitiva, recomiendo «Casa de títeres» a todos los amantes de la literatura de terror. La lectura, como ya he comentado, es rápida y amena, pero deja un buen recuerdo una vez finalizada. En cuanto a cómo conseguirlo, podéis entrar en su web oficial http://www.isabeldelriosanz.com/index.php/sus-obras/casa-de-titeres y encontraréis todo lo que necesitáis. Sólo siento que una editorial que no se dedica a la coedición no haya prestado mayor atención a la corrección de la obra. Es una editorial pequeña y aún falta de experiencia, por lo que espero verles mejorar en el futuro. Las buenas historias merecen ediciones a su misma altura.

Cuando la coedición muestra su verdadera cara

Vengo de echar un vistazo al primer capítulo de una novela que va a ser publicada por la editorial que mencionaba en mi última entrada, y que me ofreció la coedición sin apenas tiempo de leer mi manuscrito. Y digo «echar un vistazo» porque he sido incapaz de leer el capítulo entero.

Sé que el autor de la novela es un novel ilusionado que por primera vez va a ver una obra suya en las librerías (ojalá), así que nuevamente «olvidaré» mencionar su nombre. Pero no puedo dejar de hablar de la novela que presenta, o por lo menos del primer capítulo que no he logrado terminar de leer.

No he dejado de leer porque la historia no fuera interesante (aunque a decir verdad, en dos o tres páginas no se desarrolla gran historia) sino porque no aguantaba más el pesado ritmo de lectura. Me niego a creer que nadie, antes de mandar el libro a la imprenta, se haya dado cuenta de la cantidad de redundancias que contiene el texto, sin mencionar las frases que hay que leer dos veces para entender o aquellas que tienen las palabras correctas en orden incorrecto. He dejado de leer porque no aguantaba más tener que echar la vista atrás para entender lo que había leído cinco segundos antes y porque, sinceramente, con tanto obstáculo para la lectura la historia ya me daba exactamente igual.

No voy a decir que sea el mejor escritor del mundo (Dios me libre), pero nadie ha dicho al autor que su novela necesita ser corregida. El autor paga, la editorial publica (con una portada, por otro lado, fea con avaricia) y el libro llega a las librerías, un proceso ágil y rápido para que un novel ilusionado vea su gran obra a la venta. Estoy seguro de que nadie ha dedicado más de un día a revisar la novela. Sospecho que no habrán pasado de una simple lectura rápida, habrán visto que no es asquerosamente horrible y se habrán limitado a enviar al autor la carta tipo (os aseguro que el email que me mandaron tiene aspecto de haber sido hecho con la opción «combinar correspondencia» de Microsoft Word) para que pague. Y a tirar millas.

No seré yo quien desanime a los noveles, pero cuando uno ve semejante desastre en forma de novela, se llega a la conclusión de que eso de la coedición «sincera» o «legal» no es más que una falacia.

Coedición, otra vez

Uno empieza a cansarse de los cantos de sirena de las editoriales que se dedican a la coedición.

Hoy he recibido respuesta de una editorial que estaba evaluando aquel manuscrito que Sandra Bruna estuvo a punto de representar. Me ofrecen coedición, lo cual por definición ya me echa atrás, pero además, hacen algunas cosas que me fastidian bastante, aunque debo reconocer que me han servido para darme cuenta de su poca seriedad. Como es una editorial nueva, y no sé aún (aunque no parece que sea así) si lo de la coedición lo hacen por no contar con suficiente dinero por esa misma razón, omitiré el nombre. No es el caso de la editorial Entrelíneas, de la que muchos autores saben ya.

Punto por punto, veamos lo que han hecho, que no difiere mucho del proceder de otras editoriales similares:

1) Me envían un «informe de lectura» de una única página. La segunda página del documento que me mandan es el presupuesto de edición y más cantos de sirena en forma de cifras y mis posibles ganancias si la primera edición se vendiera completa.

2) No encuentran ninguna pega a mi obra, absolutamente nada. Ni yo me creo que mi novela sea 100% perfecta (y dudo que haya muchos escritores que piensen así de las suyas) o que pueda gustar por igual y sin fisuras a toda una editorial, tanto departamento de lectura como editor (ni no son la misma persona).

3) Me responden sólo dos semanas después de enviar el manuscrito. Se trata de una editorial que se ha anunciado bastante en foros en los últimos tiempos y que, por definición, ha tenido que recibir un aluvión de manuscritos. ¿Acaso pretenden que me crea que en dos semanas han valorado perfectamente el manuscrito que les envié, aunque fueran sólo 186 páginas en A4?

4) Me doran la píldora de una manera descarada. En parte, reconozco que han entendido lA idea de la novela, aunque eso no me vale. De siempre, he sido un gran aficionado a series de televisión como «Cuentos asombrosos», «Historias de la cripta» y en definitiva historias más o menos cortas de corte fantástico o ciencia ficción, con una historia entretenida pero a la vez tremendamente irreal. El caso es que mi novela ha heredado mucho de esa afición, y reconozco que se han dado cuenta. Lo que más me fastidia es que comparan su estilo con «Sin noticias de Gurb», una de las novelas de Eduardo Mendoza que más me gusta. Si mi estilo es comparable al de uno de los autores más premiados de este país, ¿por qué narices tengo que pagarles por publicar? Que alguien me lo explique, porque yo no lo entiendo.

Les he escrito ya un email en el que educadamente expongo mi postura: no tengo intención de pagar por publicar, tanto si se trata de autoedición, como si lo llaman «coedición». Si la novela es tan entretenida como la pintan, e incluso se atreven a compararme con Eduardo Mendoza, seguro que habrá alguien dispuesto a apostar por ella. Y si es una mierda, espero que me lo digan (tú no, Troll, que no la has leído).

Saludos a todos, os mantendré informados.