A las buenas noches…

Después de un tiempo sin actualizaciones, vuelvo a escribir, esta vez para hacer un anuncio y para hablaros de mi último proyecto. Primero, el anuncio.

Desde este momento, este blog cuenta que con dos cosas que inicialmente no quise incluir, confiando (ahora sé que demasiado) en la seriedad de la gente: moderación de comentarios e imposibilidad de que usuarios anónimos los hagan.

Alguno de vosotros lo habrá visto hoy mismo, antes de que lo borrara, pero hoy este blog ha sufrido el enésimo comentario anónimo del tipo de «voy a crear polémica en un blog, que me aburro mucho». Aparte de eso, el amigo anónimo se ha dedicado a insultarme personalmente, para defender una afirmación que yo ya había desmontando. No voy a entrar en detalles, que no son necesarios, pero sí quiero dejar claro que me he hartado. No soy contrario ni a los comentarios ni a las críticas constructivas, pero sí a quienes sólo buscan acrecentar su propio ego llenando de mierda y polémica barata los blogs o foros de los demás. Desde ahora, quien quiera hacer un comentario, al menos tendrá que dedicar unos minutos a registrarse en cualquiera de las múltiples opciones que Blogger brinda a tal efecto, lo que espero sirva para desanimar a internautas aburridos y especialistas en repartir mierda con ventiladores.

Pasando a cosas más positivas, acaba de publicarse el segundo número del periódico «Terra migrante», en el cual escribo. Para los que no recordéis lo que ya comenté en su día, es un periódico suizo, escrito en español y portugués, para inmigrantes que hablen las mencionadas lenguas. El primer número se publicó a finales de marzo, pero no os hablé de él, ya que mi colaboración en dicho número fue meramente logística y no firmaba artículo alguno. En este segundo número hay ya un artículo mío.

Si alguno de vosotros vive en Suiza es posible que lo conozca y lo pueda conseguir en papel. Para los que no, el periódico está disponible online en http://www.terramigrante.ch y se puede descargar en formato pdf.

Bueno, eso es todo de momento. Yo sigo con mi novena novela y ahora escribiendo también un relato corto para un premio literario. Gracias a que trabajo con horario de jornada intensiva, ahora escribo más y mejor. Y ni que decir tiene que sigo dando la lata a toda editorial o agencia literaria que voy conociendo.

P.D.: Para anónimos y similares: antes de que digáis algo sobre ello, sí, en el artículo del periódico hay un pequeño gazapo. No hace falta que digáis cuál es o juguéis conmigo a la búsqueda de los errores.

Consejos prácticos

Aunque en diversos foros me he prodigado en divulgar estos consejos que ahora voy a reproducir, me he dado cuenta de que, a pesar de haberos hablado mucho de mis experiencias con editoriales y seres de similar calaña, nunca me he parado a explicar la manera en que lo hago. Escribir aquí sobre dicho tema me puede servir para disipar las dudas de muchos que me han escrito interesándose por cómo se debe contactar con una editorial o agencia literaria, y para que otros, en forma de comentario, puedan aportar ideas o consejos que echen en falta. La idea es, como siempre,. aportar mi granito de arena, pero sin dejar de aprender también de otros en mi situación o con mayor experiencia. Vamos por partes, como dijoJack del destripador.

Cómo contactar con una editorial (Basado en mi propia experiencia):

En principio, cada editorial es un mundo, y cada editor tiene sus manías, a pesar de lo cual, mi experiencia me dicta unos cuantos consejos a tener en cuenta:

1) Nunca, salvo que la editorial lo pida expresamente, se debe enviar un manuscrito completo a una editorial, tanto si es por correo electrónico, como si se usa el tradicional. En muchos casos, los originales no solicitados van a la papelera, la del cliente de correo, o la del despacho del editor. Y algunos se quedan en la papelera de la secretaria del editor. Por regla general, a la mayoría de editoriales no les gustan los manuscritos no solicitados.

2) Antes de enviar un manuscrito completo, enviar un resumen, junto con una carta de presentación. Habrá quien piense que este resumen también acabará en una papelera, por ser también algo no solicitado, pero lo cierto es que tiene muchísimas más posibilidades de ser leído. Un buen resumen, debe constar de: Carta de presentación del autor, con un breve currículum literario, sinopsis del manuscrito, ni demasiado extensa ni tampoco de estilo «telegrama» y, por último, algún fragmento del manuscrito. Dependerá del caso, pero lo normal es enviar uno o dos capítulos. Hay quien habla también de incluir una especie de «estudio de mercado» en el que se indique a qué tipo de lector se considera dirigida la obra y las perspectivas de venta que se le ven, aunque esto último suele ser más habitual en textos que no sean de ficción. A partir del momento en que la editorial se muestre interesada en el resumen que has enviado y pida el manuscrito completo, tu obra ya no es un «manuscrito no deseado», lo que ya deja entreabierta una puerta.

3) Relacionado con el punto anterior, trata de hacer un buen resumen. No hay que olvidar que un escritor, como ya dejé ver en un artículo anterior, debe serlo a tiempo completo, aunque sea sólo para escribir la lista de la compra. No vale para nada tener la novela más rompedora de la década si luego se le presenta a la editorial por medio de un resumen farragoso o mal escrito. Aunque la editorial pueda tener (y siempre tendrá) alguna duda sobre el texto, siempre estará más dispuesta a solicitar el resto del manuscrito a alguien capaz de presentar su obra en condiciones. Si queremos que nos traten como profesionales, debemos comportarnos como tales, y no enviar como carta de presentación una redacción de colegio.

4) Paciencia, pero sin dejar de defender los propios intereses. En los plazos de respuesta de las editoriales, no existen las verdades absolutas, pero no está de más tratar de estar al tanto de éstos en cada caso. No hay que tener vergüenza en preguntar, en el momento de enviar el manuscrito completo, cuánto tiempo van a tardar en respondernos, aunque sea sólo un tiempo aproximado. Después, si pasa ese tiempo y vemos que no hay respuesta, basta con, educadamente, volver a preguntar. Las editoriales españolas reciben cientos e incluso miles de manuscritos al mes, por lo que es perfectamente factible que, en un momento determinado, la carga de trabajo les impida responder con la misma celeridad que en otras épocas del año. En cuanto a las editoriales que no dan un plazo de respuesta o se limitan a decir que sólo responderán en caso de que el manuscrito les interese, no hay mucho que hacer, y tampoco hay verdades absolutas. Algunas responderán si el autor se lo solicita expresamente, y otras ignorarán emails o llamadas telefónicas. Queda a criterio del autor elegir qué cree que debe hacer en cada caso.

Cómo contactar con una agencia literaria:

Ni más ni menos que de la misma manera que con una editorial. Los agentes literarios, salvo casos que podría contar con los dedos de una mano (y me sobraría alguno), gustan también de recibir primero un resumen del manuscrito, con el mismo contenido que antes comentaba. Al fin y al cabo, los agentes literarios trabajan en muchos casos como si fueran los departamentos de lectura de las editoriales, por lo que se aplican (más o menos) las mismas normas que en el caso de éstas.

Consejos finales, aplicables a cualquier caso:

1) Corrige tu texto tanto como sea necesario, hasta que quedes contento con él. El «calentón» de acabar una obra de la que te sientes especialmente orgulloso te puede llevar a querer enviarlo inmediatamente, pero no hay peor error. Aunque creas tener entre manos lo mejor que se ha escrito en las últimas décadas, no debes nunca olvidar que eres un ser humano y, por tanto, proclive a lametedura de pata. Es muy probable, por no decir seguro, que hayas cometido algún que otro error. Igual querías escribir una palabra, pero entre que se te fue el dedo a la tecla que no era y que tenías activada de autocorrección de Word, acabaste con otra sin el más mínimo sentido en esa frase. O igual olvidaste el acento en un «aún» (por poner un ejemplo), pero como dicha palabra es correcta tanto con acento como sin él, tu corrector ortográfico ni se enteró. O tal vez el coche del protagonista comenzó siento un Seat Panda rojo y acabó siento un Ford Fiesta azul cielo, sin que entre medio cambiara de utilitario. El consejo que los expertos dan, y que yo reproduzco por haberlo experimentado por mí mismo, es dejar el manuscrito apartado durante unos meses, por lo menos tres. Después, lo empiezas a leer de nuevo. Con el tiempo transcurrido, será en parte como sí fueras un simple lector, y los posibles fallos saldrán más fácilmente a la luz. Después, se lo dejas ver a unos pocos amigos (los más críticos de tu círculo de amistades) y cuando hayas pasado el filtro de algún lector externo, ya estarás listo para que una editorial o agencia literaria tenga acceso a tu manuscrito.

2) No te limites. Es cierto que en algunas editoriales y agencias literarias no les gusta que el manuscrito que están evaluando esté al mismo tiempo en manos de otros, pero la mayoría son conscientes de lo lento que es el proceso editorial y, en muchos casos, dejan abierta la posibilidad de que envíes el manuscrito a otra gente. Una vez más, no tengas vergüenza de preguntar por la política de la editorial o agencia a ese respecto, y si ves que no les importa queenvíes el manuscrito a otra gente, hazlo. Quién sabe, tal vez en el futuro te puedas encontrar con ofertas de dos editoriales y en una situación de cierto poder. Por otra parte, muchas editoriales o agencias literarias se tomarán muy mal que envíes tu manuscrito simultáneamente a otros sin por lo menos avisarles de tus intenciones. Todo esto no es aplicable al resumen inicial, sólo al momento en el que la editorial te solicita el manuscrito.

3) Acepta las críticas, siempre que sean constructivas, y más si la editorial o agencia está dispuesta a seguir adelante. Todos somos conscientes de lo duro que es escribir una novela completa, que en muchos casos habrá costado más de un año y más de dos sacar adelante, pero no hay que encerrarse en el «porque yo lo valgo» o «mi obra es perfecta como está». Habrá detalles que no gusten al editor, desde cosas tan simples como el título hasta partes enteras de la trama, y hay que ser capaz de encajar las críticas. Con esto no quiero decir que el autor deba agachar las orejas y decir que sí a todo, pero tampoco debe creerse un semidiós. Por otro lado, si consideras que tu criterio es acertado, no dejes de defenderlo. Un buen editor respeta tanto a un autor humilde que acepta una crítica o una corrección, como a aquel capaz de razonar por qué considera que tal o cual parte de su obra está bien tal y como esta. Aunque, evidentemente, la cabezonería o el tratar de imponer el criterio propio sólo por ser el autor de la obra no lleva a ninguna parte. Si quieres tu obra publicada tal y como está, sin ninguna corrección ni cambio alguno, siempre tendrás la autoedición o la coedición, pero en ese caso, más vale que tu obra sea perfecta e inmaculada.

Bien, espero que estos consejos sirvan para aclarar las dudas de los que me habéis escrito desde que abrí este blog y para animar a otros a dar salida a sus manuscritos. Yo mismo tardé varios años entre que empecé a escribir y empecé a enviar manuscritos y propuestas a editoriales y agencias. En parte por desconocimiento, en parte por vergüenza. Fue gracias a gente con más experiencia que pude atreverme con esto, y no puedo hacer menos que animar a los que ahora se encuentren en esa misma situación.

Saludos y suerte a todos lo que lo intentéis.

Una recomendación: Casa de títeres

Recordaréis que hace un tiempo os hablé de una novela que estaba a punto de salir, titulada «Casa de títeres». Pues bien, acabo de cerrarla hace unos minutos, después de leerla de un tirón.

No os voy a engañar, tampoco ha sido una sesión de lectura «maratoniana». La novela es lo que se podría denominar «relato largo». Tiene 63 páginas y se lee de un tirón, en parte por la brevedad del texto y en parte por lo que engancha.

Pero antes de seguir adelante, sí hay algo que debo hacer: dar un par de tirones de orejas a la editorial, por unos fallos que he encontrado, en forma de acentos en unos casos omitidos y en otros incluidos en palabras que no deberían llevarlos. No quiero decir con esto que la historia sea mala, que no lo es, pero esos detalles me han dejado cierto mal sabor de boca. A pesar de todo y de lo que he disfrutado con la lectura del relato, no podía dejar de comentar este detalle, porque no creo que fuera justo ni para mí mismo, la fidelidad a mis principios, ni para la autora, cuyo talento para contar historias merecía una mejor edición.

La novela ha sido publicada por la editorial catalana Maikalili, dentro de su colección dedicada a ciencia ficción, fantasía y terror, y une detalles de esos dos últimos géneros. Su historia engancha prácticamente desde la primera página, en la cual se describe la lúgubre y tenebrosa situación en la que se encuentra la protagonista. Para antes de llegar a la segunda página, ya deseas saber cómo llegó a dicha situación, y no tardas mucho en saberlo. Después, un desbocado desenlace lleno de sorpresas, que no dejará indiferente a nadie.

En definitiva, recomiendo «Casa de títeres» a todos los amantes de la literatura de terror. La lectura, como ya he comentado, es rápida y amena, pero deja un buen recuerdo una vez finalizada. En cuanto a cómo conseguirlo, podéis entrar en su web oficial http://www.isabeldelriosanz.com/index.php/sus-obras/casa-de-titeres y encontraréis todo lo que necesitáis. Sólo siento que una editorial que no se dedica a la coedición no haya prestado mayor atención a la corrección de la obra. Es una editorial pequeña y aún falta de experiencia, por lo que espero verles mejorar en el futuro. Las buenas historias merecen ediciones a su misma altura.

Cuando la coedición muestra su verdadera cara

Vengo de echar un vistazo al primer capítulo de una novela que va a ser publicada por la editorial que mencionaba en mi última entrada, y que me ofreció la coedición sin apenas tiempo de leer mi manuscrito. Y digo «echar un vistazo» porque he sido incapaz de leer el capítulo entero.

Sé que el autor de la novela es un novel ilusionado que por primera vez va a ver una obra suya en las librerías (ojalá), así que nuevamente «olvidaré» mencionar su nombre. Pero no puedo dejar de hablar de la novela que presenta, o por lo menos del primer capítulo que no he logrado terminar de leer.

No he dejado de leer porque la historia no fuera interesante (aunque a decir verdad, en dos o tres páginas no se desarrolla gran historia) sino porque no aguantaba más el pesado ritmo de lectura. Me niego a creer que nadie, antes de mandar el libro a la imprenta, se haya dado cuenta de la cantidad de redundancias que contiene el texto, sin mencionar las frases que hay que leer dos veces para entender o aquellas que tienen las palabras correctas en orden incorrecto. He dejado de leer porque no aguantaba más tener que echar la vista atrás para entender lo que había leído cinco segundos antes y porque, sinceramente, con tanto obstáculo para la lectura la historia ya me daba exactamente igual.

No voy a decir que sea el mejor escritor del mundo (Dios me libre), pero nadie ha dicho al autor que su novela necesita ser corregida. El autor paga, la editorial publica (con una portada, por otro lado, fea con avaricia) y el libro llega a las librerías, un proceso ágil y rápido para que un novel ilusionado vea su gran obra a la venta. Estoy seguro de que nadie ha dedicado más de un día a revisar la novela. Sospecho que no habrán pasado de una simple lectura rápida, habrán visto que no es asquerosamente horrible y se habrán limitado a enviar al autor la carta tipo (os aseguro que el email que me mandaron tiene aspecto de haber sido hecho con la opción «combinar correspondencia» de Microsoft Word) para que pague. Y a tirar millas.

No seré yo quien desanime a los noveles, pero cuando uno ve semejante desastre en forma de novela, se llega a la conclusión de que eso de la coedición «sincera» o «legal» no es más que una falacia.

Coedición, otra vez

Uno empieza a cansarse de los cantos de sirena de las editoriales que se dedican a la coedición.

Hoy he recibido respuesta de una editorial que estaba evaluando aquel manuscrito que Sandra Bruna estuvo a punto de representar. Me ofrecen coedición, lo cual por definición ya me echa atrás, pero además, hacen algunas cosas que me fastidian bastante, aunque debo reconocer que me han servido para darme cuenta de su poca seriedad. Como es una editorial nueva, y no sé aún (aunque no parece que sea así) si lo de la coedición lo hacen por no contar con suficiente dinero por esa misma razón, omitiré el nombre. No es el caso de la editorial Entrelíneas, de la que muchos autores saben ya.

Punto por punto, veamos lo que han hecho, que no difiere mucho del proceder de otras editoriales similares:

1) Me envían un «informe de lectura» de una única página. La segunda página del documento que me mandan es el presupuesto de edición y más cantos de sirena en forma de cifras y mis posibles ganancias si la primera edición se vendiera completa.

2) No encuentran ninguna pega a mi obra, absolutamente nada. Ni yo me creo que mi novela sea 100% perfecta (y dudo que haya muchos escritores que piensen así de las suyas) o que pueda gustar por igual y sin fisuras a toda una editorial, tanto departamento de lectura como editor (ni no son la misma persona).

3) Me responden sólo dos semanas después de enviar el manuscrito. Se trata de una editorial que se ha anunciado bastante en foros en los últimos tiempos y que, por definición, ha tenido que recibir un aluvión de manuscritos. ¿Acaso pretenden que me crea que en dos semanas han valorado perfectamente el manuscrito que les envié, aunque fueran sólo 186 páginas en A4?

4) Me doran la píldora de una manera descarada. En parte, reconozco que han entendido lA idea de la novela, aunque eso no me vale. De siempre, he sido un gran aficionado a series de televisión como «Cuentos asombrosos», «Historias de la cripta» y en definitiva historias más o menos cortas de corte fantástico o ciencia ficción, con una historia entretenida pero a la vez tremendamente irreal. El caso es que mi novela ha heredado mucho de esa afición, y reconozco que se han dado cuenta. Lo que más me fastidia es que comparan su estilo con «Sin noticias de Gurb», una de las novelas de Eduardo Mendoza que más me gusta. Si mi estilo es comparable al de uno de los autores más premiados de este país, ¿por qué narices tengo que pagarles por publicar? Que alguien me lo explique, porque yo no lo entiendo.

Les he escrito ya un email en el que educadamente expongo mi postura: no tengo intención de pagar por publicar, tanto si se trata de autoedición, como si lo llaman «coedición». Si la novela es tan entretenida como la pintan, e incluso se atreven a compararme con Eduardo Mendoza, seguro que habrá alguien dispuesto a apostar por ella. Y si es una mierda, espero que me lo digan (tú no, Troll, que no la has leído).

Saludos a todos, os mantendré informados.

¿La «lacra» de lo comercial?

Últimamente, algunos anónimos han repetido mucho la expresión “literatura comercial” en este blog, como sinónimo de “basura”, “mala calidad” y unos cuantos apelativos más, todos negativos. Echando la vista atrás, y pensando en esas palabras y cómo se ven en otros aspectos de nuestra vida, me ha dado por pensar en la facilidad con la que a veces las usamos, sobre todo cuando tratamos de denostar a aquellos que han conseguido algo que nosotros no hemos logrado.

Estoy seguro de que entre los que critican “Operación triunfo” y sus participantes de forma hiriente, hay muchos que se presentaron a sus múltiples castings y fueron rechazados. Entre los que arremeten contra el último éxito de taquilla de Hollywood hay, casi con total seguridad, unos cuantos que creen que sus proyectos cinematográficos más humildes (y más oscuros en muchos casos) deberían tener las mismas posibilidades, y que se les está negando el éxito por dárselo a aquéllos.

Por descontado, entre los que critican a Dan Brown, J. K. Rowling o cualquiera que haya escrito una novela de éxito, hay muchos que escriben magníficamente y que están aún en la sombra porque sus escritos no son tan “vendibles”, pero también los hay que no son capaces de juntar tres frases coherentes seguidas y aun así, esgrimen el “porque yo lo valgo”. Algunos, incluso se atreven a decir que la situación de la literatura actual les lleva a la autoedición, coedición, o a esas “editoriales digitales” que publican ebooks con un nivel de diseño equiparable a clase de dibujo de 5º de EGB (o como se llame ahora). Un día de estos escribiré algo sobre esas “editoriales”, pero ahora no viene al caso.

Puede que sí, y puede que no. Por supuesto que hay gente con gran talento en la música, el cine o la literatura que se ha visto eclipsada por esas opciones más “vendibles”, pero basta ya de plañideras cuya justificación para la mediocridad es sacar punta a lo que hacen los demás, metiendo a todo el mundo en el saco de lo comercial. No seré yo el que diga que J. K. Rowling no ha dado con una fórmula muy vendible, pero no por esa razón creo que se le deban negar sus méritos. Ha conseguido que muchos niños de todo el mundo pierdan el miedo a leer “tochos”. He leído en diversos sitios que existe la posibilidad que una vez acabada la saga del niño mago, esos niños que leían sus tochos no cojan otro libro más, pero si la aportación de Harry consiste en que unos cuantos de esos niños (como si son el 5%) se atrevan con otros libros de más “enjundia”, bienvenida sea. Si un autor consigue crear nuevos aficionados a la lectura, me da lo mismo cómo se inicien éstos. Como si es con la etiqueta del champú.

Por el lado de los escritores, sobre todo los aficionados y noveles, no negaré el daño causado por las películas de “El señor de los anillos”. En los últimos años, la cantidad de adolescentes y no tan adolescentes que afirman estar escribiendo una “trilogía”, ha crecido exponencialmente en los foros literarios. Pero tampoco voy a negar que incluso esas “trilogías”, que por su pésima calidad en muchos casos espero no lleguen nunca a publicarse, pueden servir para acercar a la escritura a nuevos valores muy interesantes. Probablemente, muchos de esos escritores se quedarán por el camino, pero mientras haya unos cuantos que descubran en ese “capricho” una vocación sincera que les lleve a seguir adelante, también me vale. Debemos recordar que el libro ha dejado de ser ese objeto extraño que sólo se regalaba a los estudiantes o se utilizaba para adornar muebles de salón. Ahora hay quien incluso lee esos libros del mueble de salón, y la literatura, aunque poco a poco, se va afincando entre los “currelas”, las amas de casa, e incluso gente sin estudios universitarios (Dios mío, el vulgo nos invade, estarán pensando ahora defensores de la literatura elitista y enemigos de lo comercial).

En definitiva, a lo que quiero llegar es a que antes de hablar de música comercial, cine comercial o literatura comercial, tal vez deberíamos pararnos un poco, hacer un ejercicio de escrutinio de nosotros mismos, y replantearnos si queremos utilizar esas palabras tan a la ligera como se viene haciendo en los últimos tiempos. Los clásicos seguirán siendo clásicos, tanto si se llaman Rimsky-Korsakov, Hitchcock o Miguel Hernández, y nunca dejarán de tener validez. Pero también es necesario que abramos nuestras mentes y sobre todo, nuestros brazos, a nuevos clásicos. Habrá que separar mucha paja del grano, no me cabe duda, pero criticar a todo el que intenta abrirse camino, no es la manera de hacerlo. Jamás habrá una nueva generación del 27, pero sólo porque ya pasó 1927. O mejor, ¿por qué no allanar el camino a una generación del 2027? ¿O del 2008? ¿O del 2009?

Casa de títeres

Esta vez he decidido ceder parte de mi blog a una amiga que está ya inmersa en la publicación de su primera novela, titulada precisamente «Casa de títeres», de la mano de la editorial Maikalili.

La autora de la novela, enmarcada dentro de la colección de terror, fantasía y ciencia-ficción de la editorial, se llama Isabel del Río Sanz, y es la autora de un blog, la odisea del cuentista, que desde hace tiempo figura en los enlaces de esta página.

Isabel es de Barcelona, ciudad en la que se llevará a cabo la presentación de «Casa de títeres», así que todos los que estéis por la zona o cerca, no dudéis en pasaros por allí. Tendrá lugar el viernes 25 de abril en la librería Santos Ochoa de Fabra i Puig. Isabel está ahora en el proceso de ver cuánta gente irá a la presentación, por lo que todos aquellos que queráis ir seguro, pasaros por su blog y enviadle un mensaje, para que la editorial sepa que hay mucha gente interesada. Y lo mismo va para todos aquellos que queráis reservar una copia de la novela.

Para terminar, os dejo un enlace a la primera noticia que ha salido ya en Internet referente a la novela: http://www.leelibros.com/biblioteca/index.php?q=casa_de_titeres

P.D.: Por si alguno lo había pensado, Isabel del Río Sanz no es el seudónimo de Jorge Urreta. 🙂

Peligros del mundo editorial: Los aprovechados (3ª parte)

Hoy voy a retomar la serie de artículos sobre la cantidad de gente aprovechada que hay en el mundo editorial, a raíz de mi última experiencia con otro de ellos.

Hace unos días, oí hablar de una nueva agencia literaria, lo cual me llevó a ponerme en contacto con la misma, con la idea de presentarles la sinopsis de una de mis novelas y ver qué ocurría. Para mi sorpresa, recibí una respuesta en sólo un día, cosa bastante inusual, pero había trampa, y cartón.

Dejaban a las claras desde el primer mensaje que me iban a pedir dinero, concretamente 220 euros, antes siquiera de leer mi manuscrito. En el pasado, ya he hablado de agencias literarias que cobran ciertas cantidades económicas por leer un manuscrito, pero tal cantidad me resultaba exagerada.

Existen varias agencias literarias que cobran una pequeña cantidad simbólica (por lo general, bastante menos de 100 euros) para que el dinero haga de primera criba. De este modo evitan que, por ejemplo, alguien que por la mañana se haya levantado con ganas de escribir una poesía que verse sobre cómo se saca los mocos de la nariz, decida enviarla a probar suerte, aun sabiendo que es una auténtica bazofia.

Hasta ahí, puedo entender lo de la cantidad simbólica, que en la mayoría de los casos ronda los 50 ó 60 euros, pero no que alguien pretenda cobrar 220 euros. Nada más leer el mensaje, me puse a hacer cálculos, y me bastó poco tiempo para sospechar que la intención de la agencia bien podría ser sacar dinero sin dar un palo al agua. Basta con que en este país haya 1000 escritores ilusionados con un manuscrito bajo el brazo (y seguro que los hay). Con que esos 1000 aficionados envíen un manuscrito a esa agencia y paguen 220 euros, los beneficios son impresionantes. Basta con gastar en sobres y sellos, en los pocos casos en los que el autor no haya contactado por correo electrónico, para que la agencia (si realmente lo es) gane varios millones de pesetas con el mínimo esfuerzo.

Es posible que entre los que lean este texto haya alguien que haya tratado con alguna de las agencias que cobran cantidades simbólicas, y tenga la tentación de «saltarme al cuello» metafóricamente, pero quiero que quede claro que no es la intención de este artículo demonizar a todo aquel que cobra dinero por la lectura. A pesar de eso, también quiero que quede bien claro que cuando se cobra algo tiene que ser para dar un servicio, no porque sí. Curiosamente, la agencia que menciono no me ofrecía nada, salvo el favor de su lectura. Cierto es también que un informe de lectura, lo que ofrecen otras agencias, tampoco es una gran garantía, pero digo yo que habrá más posibilidades de que sirva para algo si al menos han tenido que tomarse la molestia de redactarlo.

En conclusión, tened cuidado como siempre, el mundo literario está lleno de lobos con piel de cordero (ahora es cuando a nuestro querido Troll se le revuelven las tripas con eso de los tópicos), así que andad con ojo. Por supuesto, yo mismo soy partidario de acudir siempre a quien no cobra ni un duro, pero no negaré que el informe de un buen profesional (que me consta que los hay) bien vale pagar 50 ó 60 euros. Pero cuidado con los que cobran cantidades desorbitadas por ese «gran servicio» de lectura, que en muchos casos, ni siquiera realizarán.

La novela corta no vende (o casi)

Como ya dije en su día que iba a hacer, hace un par de semanas, envié a la agencia Sandra Bruna un resumen (sinopsis + fragmento) del relato con el que quedé finalista en el premio de relato de yoescribo.com. Pues bien, ayer recibí una respuesta que podríamos calificar como «otra vez casi sí», pero muy positiva a pesar de todo.

El dictamen del departamento de lectura de la agencia ha sido que la idea de mi relato es muy buena, pero que necesita una mayor extensión. Definitivamente, las agencias literarias no trabajan la novela corta, a menos, claro está, que uno sea ya conocido. Recuerdo perfectamente cómo en su día compré «Montado en la bala» de Stephen King por 9 euros, siendo ésta una novela corta no, cortísima. Pero bueno, no es tan negativa la cosa.

El mensaje viene a decir que el pasar de novela corta a novela haría que la historia fuera más fácilmente presentable a editoriales, y lo finalizan animándome a hacerlo y enviársela de nuevo.

No voy a decir que me sorprenda la respuesta. Ya había previsto que algo así pudiera ocurrir, y ampliar esa historia entraba dentro de mis planes desde hace mucho tiempo. Siempre pensé que la presentación de uno de los personajes carecía de cierta información sobre su pasado que explicara sus acciones en el relato, por lo que me resulta interesante convertirlo en novela. Tendré también la ocasión de mejorar algunas escenas que no terminaron de convencerme y añadir alguna que en su día se quedó en el tintero, cuando mi intención era escribir una novela corta. Sólo tengo que procurar no caer en el error de limitarme a meter paja o sucesiones innecesarias de epítetos igualmente innecesarios.

Vamos avanzando,a pequeños pasitos, pero la cosa va. El mes que viene debería recibir respuesta de una editorial respecto de un manuscrito que les envié, concretamente el que Sandra Bruna estuvo a punto de representar, así que actualizaré de nuevo y os pondré al día.

Mientras tanto, saludos a todos y que os vaya bien.

Dos años ya

Hoy, mientras miraba las estadísticas de visitas del blog, me he dado cuenta de que mañana cumple ya dos años, tras lo cual me ha dado por echar la vista atrás y ver en qué ha cambiado mi «mundillo literario» en ese tiempo.

Creo que el balance puede considerarse positivo. Sigo sin publicar mis escritos, aunque reconozco que estoy mejor que cuando creé el blog:

– Está a punto de salir (eso espero) el primer número de «Terra migrante», el periódico suizo de habla hispana con el que colaboro, y del que os hablé hace poco.

– He sido finalista en un premio literario de relato, compitiendo con otros 101 autores.

– He tenido mi primer contacto (que no fructificó por «los pelos de un calvo») con una agencia literaria.

– Me he dado a conocer entre más gente, lo que a la larga (espero) podría abrirme alguna que otra puerta.

En fin, no es una maravilla ni como para echar cohetes, pero hace dos años, tomé la decisión de buscar más activamente y lo estoy cumpliendo, aunque mi trabajo y líos personales que no vienen al caso no me han permitido aún estar al 100%. A pesar de eso, hay una puerta abierta a la esperanza.

De hecho, hoy mismo voy a mandar un email al departamento de edición de yoescribo.com, solicitando la retirada del relato que fue finalista del premio. Después, redactaré una bonita sinopsis y carta de presentación que enviaré a una agencia literaria.

Deseadme suerte. Gracias por seguir ahí, ojalá mi espera acabe pronto y seáis testigos de ello.